El frío en Montserrat no apaga la fe de quienes esperan al Papa
«Es el santuario al que acudimos pidiendo especialmente la intercesión de nuestra madre la Virgen», que al ser la patrona «tiene un sentido de conexión con toda la realidad catalana», asegura el sacerdote Xavier Sobrevia
Se nota que estamos en zona montañosa, porque al llegar a Montserrat la temperatura ha caído varios grados. La ilusión por encontrarse en breve con el Papa, sin embargo, mitiga cualquier inclemencia meteorológica.
María Teresa y Laura, además, llevan un pañuelo de color rojo, que no sirve para protegerse del tiempo, «pero sí para reconocerse y no perderse del grupo», nos cuentan. El distintivo, seña de identidad de la parroquia de Tarragona a la que pertenecen, copa buena parte de la explanada de la abadía, que a estas horas ya se encuentra a rebosar de gente.
Sobre la visita del Papa a Montserrat, no tienen más aspiración que la de «rezar el rosario» junto al sucesor de Pedro. Eso es precisamente lo que vendrá a hacer León XIV a Montserrat. La visita a la abadía, sin embargo, no comenzará con la oración mariana, sino con la bienvenida del abad, Manel Gasch. Tras el saludo, está programada la plegaria. Al acabar, el Pontífice pronunciará un discurso y «se asomará al balcón de la fachada principal del monasterio para saludar a los peregrinos que no hayan podido entrar en la basílica», explica el padre Bernat, portavoz de la comunidad benedictina.
El acto público concluirá con el canto de la salve y el Virolai a cargo de la escolanía. «Es el himno a la Virgen de Montserrat. Es muy popular, incluso los niños y las niñas lo aprenden en la escuela. La mayor parte de la población se lo sabe y lo canta de memoria».

Conexión con la realidad cataluña
Xavier Sobrevia es otro de los presentes en la explanada. Es el responsable de la parroquia de los santos Justo y Pastor. Ha venido junto a 50 feligreses a ver a la patrona de Cataluña. «Es el santuario al que acudimos pidiendo especialmente la intercesión de nuestra madre la Virgen», que al ser la patrona «tiene un sentido de conexión con toda la realidad catalana», asegura.
Del paso del Pontífice por Montserrat espera un «recrecimiento de la fe». El sacerdote imagina que «el Santo Padre hablará de muchas cosas que ya sabemos, pero que conviene recordar», como ha ocurrido en otros actos. «Ha hablado por ejemplo de la defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, de que la Eucaristía nos ha de llevar a los pobres o de la preocupación por los más vulnerables».