El debate sobre el uso de pantallas que resucita Toy Story 5: «Los niños no deberían tener acceso»
«El sueño es un pilar básico para la salud de los menores» y «las pantallas en general, pero los smartphones en particular, son el gran ladrón del sueño de los niños y adolescentes», advierte el doctor Javier Albares
Toy Story 5 ha logrado el mejor estreno en taquilla de Hollywood de 2026. Pero el mayor acierto de la película es, sin duda, el mensaje que transmite, como destaca en este artículo nuestra crítica de cine, Rosa Die Alcolea: «Frente a una sociedad cada vez más mediada por las pantallas, la historia reivindica el valor de las relaciones presenciales. La película muestra con sensibilidad las dificultades que algunos niños experimentan para hacer amigos o integrarse en un grupo. Lejos de juzgar esa realidad, propone el juego compartido como un espacio privilegiado para aprender a relacionarse, cooperar y desarrollar la empatía. Lo hace, además, sin moralizar ni ofrecer respuestas simplistas, confiando en la inteligencia del espectador y en la fuerza de una historia bien contada».
A raíz de la película de Pixar, se ha suscitado un intenso debate social acerca de cuestiones relativas al juego y la educación de los más pequeños de la casa: ¿Cuántas horas de pantalla son recomendables para un niño? ¿A qué edad deberíamos darle a nuestro hijo su primer móvil? ¿Qué importancia tiene el juego al aire libre?
Muchas de estas cuestiones, Alfa y Omega las abordó con el médico especialista en sueño Javier Albares, que hace un año publicó el libro Generación Zombi, en el que alerta del uso desmedido de los dispositivos y cómo estos afectan a los menores a nivel físico y mental.
«El sueño es un pilar básico para la salud de los menores», señala Albares, y «las pantallas en general, pero los smartphones en particular, son el gran ladrón del sueño de los niños y adolescentes». Las consecuencias son claras, «si las cuando se van a la cama confunden al cerebro, que entiende que no toca dormir. Así, el móvil hace que sus sueños sean más fraccionados y de peor calidad. Algunos estudios demuestran que incluso está relacionado con mayor incidencia, por ejemplo, de pesadilla».

—¿Hay algún uso saludable de los dispositivos para los niños?
—Lo que dicen los estudios científicos, lo que nos aconsejan las sociedades médicas, es que los menores de 6 años no deberían tener acceso a las pantallas en ningún caso. Entre los 6 y los 12 años deberían utilizarlas menos de una hora al día y entre los 12 y los 18, menos de hora y media al día. Y eso está tremendamente lejos de la realidad. Hoy tenemos niños de 6 años, incluso menores de 2 años, cuyas rabietas son calmadas con un móvil. El famoso chupete electrónico. Pero no hay que olvidar que, que un niño tenga rabietas, entra dentro de la normalidad. Es parte de su neurodesarrollo. Tienen que expresar sus emociones y la dificultad que tienen para adaptarse a nuevas situaciones. Si las cortamos con un dispositivo, estamos bloqueando ese aprendizaje.
El riesgo del que alerta el doctor crece exponencialmente en verano. «Los menores muchas veces pasan más tiempo solos y frente a las pantallas». Pero «no debería ser así, porque más tiempo libre tendría que implicar más tiempo en familia, de calidad; más momentos de juego con gente de su edad; juego real, analógico, al aire libre», concluye.