Raro es que no escuchemos una ponencia, actividad, foro o curso cada semana sobre la inteligencia artificial. Quizá por eso resulta especialmente sugerente que Toy Story 5 no convierta la IA en el centro de su discurso, sino que prefiera detenerse en los juguetes electrónicos, esos dispositivos que hace apenas unos años comenzaron a ocupar el espacio de los juguetes tradicionales y que hoy parecen un puente hacia la tecnología que nos rodea.
En ese contexto aparecen Lilypad y Buen Rollito, dos de las nuevas incorporaciones a la franquicia. Lilypad, una tableta inteligente con forma de rana, está convencida de que sabe qué es lo mejor para Bonnie —protagonista de la cinta— y representa esa tecnología diseñada para facilitar la vida, aunque a veces termine sustituyendo experiencias humanas. Frente a ella, Buen Rollito recuerda que incluso los dispositivos más sofisticados pueden acabar necesitando aquello que ninguna pantalla ofrece: la compañía, el afecto y el juego compartido.
El mayor acierto de la película es, sin duda, el mensaje que transmite. Frente a una sociedad cada vez más mediada por las pantallas, la historia reivindica el valor de las relaciones presenciales. La película muestra con sensibilidad las dificultades que algunos niños experimentan para hacer amigos o integrarse en un grupo. Lejos de juzgar esa realidad, propone el juego compartido como un espacio privilegiado para aprender a relacionarse, cooperar y desarrollar la empatía. Lo hace, además, sin moralizar ni ofrecer respuestas simplistas, confiando en la inteligencia del espectador y en la fuerza de una historia bien contada.
En ese sentido, el enfrentamiento entre juguetes tradicionales y juguetes electrónicos funciona como una metáfora muy actual. La película no demoniza la tecnología, pero sí recuerda que ningún dispositivo puede sustituir la riqueza de compartir tiempo y experiencias con otros niños. Ese equilibrio convierte el mensaje en algo mucho más interesante que un simple alegato nostálgico.
También hay lugar para la nostalgia: quienes crecieron viendo Toy Story se conmoverán al reencontrarse con Buzz Lightyear y Woody, ahora convertido en un vaquero con barriguita sobresaliente e incipiente calva, una caracterización que da pie a simpáticos gags visuales para los adultos.
Desde el punto de vista cinematográfico, Pixar vuelve a demostrar por qué sigue siendo un referente en la animación. La calidad visual es extraordinaria, con escenarios llenos de detalle y secuencias de acción perfectamente coreografiadas. Como dato curioso, aunque John Lasseter fue el rostro más conocido de Toy Story, Andrew Stanton es el único miembro del equipo creativo original que ha participado en las cinco películas y que ahora dirige esta quinta entrega, consolidándose como el gran hilo conductor creativo de la franquicia.
Andrew Stanton
Estados Unidos
2026
Animación
Todos los públicos