El Papa sorprende a los niños del campamento de verano del Vaticano con recetas para dejar el móvil - Alfa y Omega

El Papa sorprende a los niños del campamento de verano del Vaticano con recetas para dejar el móvil

Les ha contado entre risas cómo una vez un GPS se empeñó en desorientarle y acabó llegando al destino por su cuenta. «¡No necesito el teléfono si el cerebro funciona!»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV en el campamento de verano de los hijos de empleados del Vaticano. Foto: Vatican News

León XIV ha visitado en la mañana de este lunes el campamento de verano Estate Ragazzi, instalado en el Aula Pablo VI del Vaticano y al que acuden todos los años los hijos de los empleados del Estado más pequeño del mundo. «Buenos días a grandes y pequeños. Estoy muy contento de estar aquí con vosotros», les ha dicho mientras le recibían organizados por edades e identificados con colores. Después ha hablado con algunos de ellos, como Federico, quien le ha confesado cómo en verano descubre que puede divertirse «sin teléfono», pero que durante el resto del año está muy enganchado a él.

El Papa le ha respondido que «la tecnología puede ser muy buena y nos sirve para muchas cosas, pero cuando estamos juntos no es necesario tener en la mano todo el tiempo el móvil». De hecho, ha opinado que «somos felices cuando no estamos atados al tablet o al teléfono». Como remedio, ha propuesto «formar amistades, estar juntos, jugar juntos y quizá también estudiar juntos». Igualmente ha advertido de que esta dinámica también sucede dentro de las familias. Aunque compartan mesa, «no basta con que estemos cada uno mirando nuestro teléfono».

León XIV en el campamento de verano de los hijos de empleados del Vaticano. Foto: Vatican News

Durante su intervención en el campamento, el Papa ha defendido que «es muy importante aprender a hablar, a estar bien con los demás, a jugar juntos e incluso a rezar juntos». Y ha explicado que, «aunque podamos tener la Biblia y algunas oraciones en el teléfono, Dios no quiere mirar el teléfono sino nuestros corazones».

El día que se perdió

León XIV también ha advertido de «ese tipo de dependencia que, a propósito, ponen los programadores en las aplicaciones del teléfono». A los niños y adolescentes en el campamento de verano les ha propuesto dos soluciones: «Después de cierta hora no miro más el teléfono» y «en ciertos momentos prefiero conversar con la familia».

León XIV en el campamento de verano de los hijos de empleados del Vaticano. Foto: Vatican News

Por último les ha contado una anécdota personal en la que un GPS estaba empeñado en llevarle «por un camino equivocado». Tras perderse en repetidas ocasiones y dar muchos rodeos, acabó apagándolo y llegando por su propio sentido de la orientación. «¡No necesito el teléfono si el cerebro funciona!», ha concluido entre risas.