¿Cómo apoya Cáritas la economía solidaria?

Rodrigo Moreno Quicios
Foto: Archimadrid/José Luis Bonaño

«La economía social y solidaria plantea un modelo alternativo al que tenemos actualmente. Se basa en poner a las personas y el desarrollo de la vida en el centro en vez del crecimiento económico per se», explica Ana Heras, responsable de Economía Solidaria de Cáritas.

«No tenemos más que ver cómo tenemos el planeta y las situaciones de desigualdad para plantear que es necesario un cambio de modelo y no poner parches», sostiene Heras. Consciente de ello, Cáritas ha hecho una apuesta por la economía solidaria «porque creemos que los valores que defiende van en total consonancia con los nuestros». «Podemos remitirnos a un montón de referencias de la doctrina social de la Iglesia que defienden que la economía tenga un control», añade Ana Heras.

Para materializar este compromiso, Cáritas ha puesto en marcha 57 empresas de inserción por toda España. Las hay de todo tipo, como ASISCAR, centrada en transporte y mensajería; CARIFOOD, especializada en el sector de la restauración y catering; o Moda Re, que se ha extendido por toda España a lo largo del último año para dar una segunda vida a la ropa que recibe en contenedores instalados por las diferentes diócesis. «Con ellas impulsamos unas relaciones más éticas y equitativas que respeten los derechos de los productores», dice Heras.

Aunque estas empresas de la economía social y solidaria no persiguen el lucro, «tienen que ser competitivas para ser sostenibles y los beneficios se destinan a aumentar la contratación», explica Ana Heras. Además, forman parte de las diferentes redes de empresas de inserción y buscan aunar fuerzas para impulsar este modelo de economía. «No somos los únicos y nos parece maravilloso que los consumidores accedan tanto a las nuestras como a los de los demás», aclara.

R. M.