Celebrar el Corpus Christi tiene «consecuencias sociales»

Celebrar el Corpus Christi tiene «consecuencias sociales»

La CEE publica su mensaje anual con motivo del Día de la Caridad que se celebra en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
«Cristo nos invita a salir al mundo con una mirada renovada», dice el mensaje. Foto: Magnific
«Cristo nos invita a salir al mundo con una mirada renovada», dice el mensaje. Foto: Magnific.

La Iglesia en España ya ha lanzado su mensaje con motivo del Día de la Caridad, que se celebra el próximo domingo, coincidiendo con la solemnidad del Corpus Christi. En él, la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social señala que esta cita «está marcada este año por la visita del Papa León XIV a nuestro país». Precisamente, el Santo Padre «ha querido que uno de los actos centrales de su estancia sea la celebración de la Eucaristía y la posterior procesión del Corpus por las calles de Madrid», una celebración que tiene «consecuencias sociales». 

«Cristo resucitado es quien abre las puertas y ventanas de la casa donde estaban los discípulos encerrados por miedo, para salir al mundo con una mirada renovada. “Paz a vosotros” fueron sus primeras palabras», recuerda el mensaje, las mismas con las que el papa León saludaba a la humanidad entera en el comienzo de su pontificado. 

Escuela de paz 

«Pero si hablamos de una escuela de paz hemos de reconocer que estamos aún en los cursos más elementales, que no hemos sido alumnos muy aplicados, ya que la humanidad parece haber dado la espalda a la paz», lamenta el texto. «Las numerosas guerras en diversas partes del mundo son una clara muestra, guerras que ocupan las portadas de los medios de comunicación, pero también aquellas guerras olvidadas de las que nadie habla, como si no existieran», abunda. 

Una de las últimas celebraciones del Corpus Christi en Madrid. Foto: Archimadrid.
Una de las últimas celebraciones del Corpus Christi en Madrid. Foto: Archimadrid.

Por este motivo, «estamos llamados a mirar a Cristo desde esta escuela de la santidad que son las víctimas de este sistema injusto. Al igual que el grano triturado forma el pan que se transformará en el cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía, así la vida quebrada de tantas personas víctimas de violencia nos facilita poner la mirada en el Dios que reconocemos en los pobres y sufrientes». 

Estructuras de injusticia 

En consonancia con esta fiesta, «en la procesión del Corpus se manifiesta el caminar de Dios en medio de su pueblo. Como un faro luminoso que ilumina nuestra vida social y personal, Cristo va calando en nuestras vidas», y así «la experiencia cristiana provoca consecuencias sociales». 

De este modo, la presencia de Cristo entre nosotros «nos ilumina para reconocer las estructuras de injusticia que deben ser destruidas con la fuerza del bien, mediante un cambio de mentalidad, pero también con políticas que busquen el bien común y que promuevan la solidaridad».