El Papa manda una primera ayuda a Venezuela de 100.000 euros
Las entidades diocesanas están recogiendo los datos que se centralizarán para evaluar las necesidades más urgentes. Ayuda a la Iglesia Necesitada ha abierto también sus canales de ayuda
El Papa León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, ha enviado una primera ayuda a Venezuela, que se ha visto afectada durante la noche por fuertes temblores sísmicos. La cantidad destinada por el Santo Padre asciende a 100.000 euros, cifra acordada tras mantener contactos con el nuncio en el país, Alberto Ortega, y con el arzobispo de Caracas, Raúl Biord. No obstante, «se mantendrá una atención constante sobre las necesidades del pueblo venezolano, que, en los próximos días, siguiendo las indicaciones de la Iglesia local, se intentarán satisfacer», ha subrayado Vatican News.
Fragilidad de la vida humana
«Edificaciones colapsadas, familias desplazadas, comunidades enteras buscando refugio en las calles: las imágenes de las últimas horas nos recuerdan la fragilidad de la vida humana y la urgencia de la solidaridad fraterna». Es el panorama que describe Cáritas Venezuela en Instagram, en su primer comunicado tras el doble terremoto que se vivió en la tarde del miércoles y que ha dejado 164 muertos confirmados y casi un millar de heridos.
«Llamamos a todos los venezolanos, dentro y fuera del país, y a las empresas y personas de buena voluntad, a unirse con fortaleza y generosidad», exhorta la entidad. «Es en estos momentos, cuando la tierra misma parece desestabilizarse bajo nuestros pies, que la Iglesia está llamada a ser presencia, consuelo y acción concreta».
En cuanto al diagnóstico de la situación, el comunicado explica que en este momento «las Cáritas diocesanas de las zonas afectadas realizan el levantamiento de información y la evaluación de daños». Todos los datos se canalizan «hacia la Cáritas nacional para construir un mapa real de las necesidades».
Sin embargo, ya se han abierto centros de recolección de bienes en la sede de la Conferencia Episcopal de Venezuela y, de forma progresiva, ese irán creando otros en todas las diócesis. Cáritas Venezuela también hace un llamamiento a la prudencia, pidiendo a la gente que comparta «sin exponerse al riesgo».
Así, piden «evitar el desplazamiento de personas de buena voluntad hacia zonas de alto riesgo por réplicas y estructuras dañadas». En vez de eso, animan a hacer aportaciones económicas a través de las cuentas oficiales disponibles. Estos fondos se distribuirán según «las necesidades que determinen nuestros equipos técnicos».
Daños en el seminario de La Guaira
Desde La Guaira, una de las zonas más afectadas, el obispo, Pablo Modesto González Pérez, ha confirmado que no hay sacerdotes entre las víctimas «aunque varias iglesias sí han sufrido daños importantes». También en el seminario «se cayeron muchas paredes, relata en un mensaje a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Ahora estamos en el estacionamiento del estadio deportivo, esperando a que los bomberos evalúen el edificio para saber qué vamos a hacer».
En el momento de enviar este mensaje, no había luz. En Ciudad Chávez, con unos 20.000 habitantes, «la mayoría de los bloques de viviendas han sufrido graves daños», aunque «no llegaron a desplomarse».
Entre los templos menos afectados, «muchas parroquias han recibido personas para que pasen la noche en sus instalaciones. Ya hemos activado una red de solidaridad a través de las Cáritas parroquiales. Desde mañana se realizarán las inspecciones para determinar qué templos pueden reabrirse. Que Dios nos ayude y nos conceda el consuelo necesario para acompañar a nuestro pueblo en estos momentos tan difíciles».
En Caracas, entre los templos más afectados se encuentran la catedral y alrededor de una decena de parroquias. «La iglesia y la casa parroquial de Pagüita colapsaron. El párroco se salvó de milagro», narra a la fundación pontificia Raúl Biord Castillo, arzobispo de Caracas.
«Los daños materiales, la destrucción de los templos y el patrimonio artístico nos duelen, pero se pueden ir recuperando. Las vidas humanas son lo más importante», ha asegurado el prelado. En este sentido, agradece que al ser día festivo el número de víctimas seguramente sea menor que si «hubiera sido un día laborable, con los colegios, oficinas y comercios abiertos».
ACN se mantiene en contacto permanente con la Iglesia local y ya ha abierto los canales de ayuda, a la espera de que se evalúen las necesidades más urgentes. «Venezuela ha sido un país prioritario para nuestra organización desde hace muchos años. La prioridad ahora son las personas», subraya Marco Mencaglia, director de Proyectos de ACN Internacional. «La Iglesia está haciendo lo que siempre ha hecho en tiempos de crisis: abrir sus puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y traer esperanza donde el miedo se ha instalado. Pedimos a todos nuestros benefactores y amigos que apoyen a Venezuela con sus oraciones».
¿Qué cuentan los religiosos?
Por su parte, la Inspectoría Salesiana de Venezuela ha informado de que «hasta el momento no constan víctimas entre los salesianos ni entre las comunidades con las que se ha podido establecer contacto». Sin embargo, la comunicación con numerosas zonas continúa siendo complicada debido a los cortes eléctricos y a las dificultades en las redes de telecomunicaciones, por lo que todavía no ha sido posible conocer el alcance completo de la emergencia.
Sí se han producido «importantes daños estructurales» en la iglesia de Sarria, en Caracas, que junto a un colegio es un lugar emblemático para la congregación y su templo más antiguo en el país. También se han registrado desperfectos en otras obras, aunque de menor gravedad.
Otra congregación presente en el país es la de los Agustinos Recoletos. Su vicario provincial, Eddy Polo, ha confirmado que todos los frailes se encuentran bien, aunque algunos inmuebles han sufrido daños que deberán ser evaluados. «La comunidad de San Judas necesita una revisión estructural importante» y los frailes han tenido que abandonarla temporalmente. En cambio, en Nuestra Señora de Guadalupe «ni siquiera se han movido los platos».
Desde Los Teques, Gracelia Molina, de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, compartió los momentos de angustia vividos. «Fue horrible. Salimos corriendo con los bebés, los niños, las hermanas mayores, el Santísimo Sacramento. Todavía seguimos con el susto y sintiendo réplicas».
«Esperamos que el número de fallecidos y heridos no siga aumentando. Este país no está preparado para este tipo de movimientos telúricos, aunque vivimos sobre dos placas tectónicas», ha lamentado Polo.