León XIV confía a la Virgen a los cristianos perseguidos en el mundo
Durante el rezo del ángelus desde Castel Gandolfo, también ha recordado Tierra Santa, Ucrania, Rusia y Colombia como lugares que necesitan consuelo y esperanza
Tras celebrar Misa en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, de Castel Gandolfo, el Papa ha dirigido el rezo del ángelus desde la plaza de la Libertad, frente al Palacio Apostólico. Una jornada más, miles de fieles se han acercado hasta los Castelli Romani para acompañar al Pontífice. Incluso más este sábado si cabe, puesto que es una jornada festiva y familiar en Italia y la costumbre es salir fuera de casa para celebrar a la Asunta.
El Pontífice ha aprovechado una ocasión más para recordar a los pueblos que sufren por la violencia o las guerras y también a los cristianos perseguidos. León XIV ha asegurado que María es para todo el pueblo de Dios signo de esperanza y consuelo. Por eso, ha enconmendado a la Virgen a quienes necesitan de este consuelo y esperanza.
Por los cristianos discriminados y perseguidos
«Pienso en los hermanos y hermanas en Tierra Santa, que es por excelencia la tierra de María. Pienso en los pueblos ucraniano y ruso, ambos vinculados por la filial devoción a la Santísima Madre de Dios. Pienso en los cristianos que sufren discriminación e incluso persecución», ha indicado el Pontífice, quien también ha dicho que sigue rezando por los colombianos afectados por el terremoto de esta semana.

María, asunta en su integridad
Antes del rezo del ángelus, León XIV ha puesto de relieve que la solemnidad de la Asunción, además de valor teológico, tiene gran importancia para la piedad popular, especialmente allí donde la parroquia o la catedral están dedicadas a Nuestra Señora de la Asunción.
La asunción de la Virgen se ha representado iconográficamente a lo largo de los siglos de dos formas. Una como la Dormición, con María recostada y Jesús sosteniendo en brazos su alma. Significa que Dios va a buscar a la Virgen. El Papa ha asegurado que esa representación explica que «el Señor ha cumplido en su Madre aquello que prometió a todos sus amigos». «Es Cristo, muerto y resucitado, quien nos conduce a la meta a la que desde siempre hemos sido destinados, a la vida eterna», ha añadido León XIV.
El otro modo de representar la asunción ha sido mostrando a María en el cielo, rodeada de luz y ángeles y santos. «Este segundo modelo pone de relieve la verdad de que María fue asunta en cuerpo y alma, es decir, en la integridad de su persona», ha indicado León XIV.
Así, la iconografía nos permite contemplar cómo «con nuestra carne transformada por el amor del Redentor, viviremos para siempre, en la fiesta sin fin», ha concluido el Papa.