«Hacen falta guantes, linternas y mantas» - Alfa y Omega

«Hacen falta guantes, linternas y mantas»

El padre Adolfo Romero, sacerdote salesiano en Cali, explica a Alfa y Omega cómo están pasando las primeras 48 horas tras el terremoto en Colombia

Ángeles Conde Mir
Las obras de los salesianos han quedado seriamente afectadas por el seísmo. Foto: Misiones Salesianas
Las obras de los salesianos han quedado seriamente afectadas por el seísmo. Foto: Misiones Salesianas

El terremoto de 7,4 grados que el lunes golpeó especialmente al occidente colombiano y el Eje cafetero se ha cobrado al menos 250 víctimas mortales. La ciudad de Cali, de casi dos millones y medio de habitantes, ha sido una de las más afectadas. Bien lo sabe el padre Adolfo Romero, sacerdote salesiano y director de la obra social del Centro de capacitación don Bosco.

Familias al raso
Define el terremoto como «un sismo con una fuerza destructora bastante considerable». De las 37 comunidades que tienen los salesianos en Colombia, 10 se han visto afectadas, entre ellas, las de Cali. En esta localidad, prácticamente 40 edificaciones, como viviendas, hospitales, escuelas y oficinas públicas, se han venido abajo o tienen importantes daños estructurales.

«Muchas familias han tenido que pasar la noche en albergues improvisados, otras prácticamente en la calle», explica este salesiano a Alfa y Omega. Por eso, indica que, entre las necesidades más apremiantes están «los alimentos no perecederos, los elementos de rescate como guantes o linternas, mantas y chaquetas para el frío e incluso alimentos para las mascotas».

Los misioneros lograron evacuar uno de los centros educativos en tan solo 12 segundos salvando la vida de sus alumnos. Foto: Misiones Salesianas

Evacuados en 12 segundos
Las otras obras salesianas en Cali, como las parroquias San Juan Bosco y San Francisco de Sales, están también tocadas. Así como las misiones salesianas de Condoto, en Chocó, Dosquebradas, Tuluá, Popayán, Ibagué y Medellín. «Una de nuestras comunidades tendrá que ser evacuada y trasladada temporalmente por el riesgo estructural de su vivienda», cuentan los misioneros desde Colombia.

Como sucede con muchas catástrofes, ellos son los que nunca se van. Desde los primeros momentos, los salesianos respondieron para acompañar a las comunidades. En Cali, en el centro del padre Adolfo, gracias a haber seguido los protocolos y la alerta temprana, pudieron evacuar a los alumnos en tan solo 12 segundos evitando así daños personales.

Incertidumbre y miedo
Pasadas unas horas del shock inicial, el padre Adolfo asegura que, aunque sea difícil «la ciudad intenta continuar con su dinámica de vida, la gente tratando de emprender con sus negocios, pero es algo difícil». Y es difícil porque «la población está con incertidumbre y algo de temor y miedo, porque después del sismo han existido réplicas también de una magnitud considerable que han hecho que muchas estructuras terminaran de colapsar y otras estén en riesgo». Por ello, el misionero indica que también será importante el apoyo en materia de salud mental para la población.