Colombia busca vida bajo los escombros - Alfa y Omega

Colombia busca vida bajo los escombros

Se contabilizan más de 160 muertos, unos 900 heridos y decenas de desaparecidos. Los obispos del país piden a los colombianos que se reconozcan como una sola familia en estos momentos

Ángeles Conde Mir
Los rescatistas, entre ellos ciudadanos de a pie, siguen trabajando sin descanso. Foto: AP
Los rescatistas, entre ellos ciudadanos de a pie, siguen trabajando sin descanso. Foto: AP

Los equipos de rescate en Colombia siguen arañando vidas a la muerte que ha sembrado el terremoto de magnitud 7,4 que este lunes sorprendió a buena parte del país. El balance provisional asciende a 169 muertos, unos 900 heridos y decenas de desaparecidos en las zonas más afectadas como Pereira, Cali, Armenia, Manizlaes y Quibdó. El gobierno ha decretado el estado de emergencia.

En medio de la tragedia, en ocasiones, se abren claros de esperanza gracias a rescates casi milagrosos como el de un bebé de 6 meses y su madre en la ciudad de Cali, de dos millones de habitantes. Quedaron bajo los escombros de un edificio de cinco plantas.

Zonas casi incomunicadas
El occidente y el Eje cafetero han sido las zonas más golpeadas por un terremoto que ya es el más fuerte de los últimos diez años en Colombia. Las primeras evaluaciones apuntan a más de 1.500 viviendas afectadas y decenas de edificios derrumbados, mientras varias infraestructuras, hospitales, carreteras y aeropuertos han sufrido daños. En algunas de las áreas más remotas del Chocó, las dificultades de comunicación están retrasando la evaluación de la situación.

Otra de las imágenes más impactantes del terremoto ha sido la torre rota de la catedral de Manizales. Y es que numerosos templos se han visto afectados por el temblor y sus réplicas.

La Conferencia Episcopal de Colombia ha señalado daños en iglesias y lugares de culto de distintas diócesis. Pero, sobre todo, los obispos colombianos han lamentado las pérdidas humanas y han manifestado «su cercanía y solidaridad» con todos los afectados. En un comunicado, aseguran que rezan por los fallecidos, los heridos, los desaparecidos y todos los damnificados. Y encomiendan además las tareas de los equipos de socorro en su conjunto.

Una sola familia
Los obispos además piden a los colombianos que no afronten esta emergencia de manera individual puesto que es una situación «que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad». La Iglesia colombiana además está canalizando ayudas para los damnificados.

Desde las diócesis más afectadas, los pastores han comenzado ya a movilizar a sus comunidades. El arzobispo de Manizales, monseñor José Miguel Gómez, ha señalado que la intensidad y duración del terremoto provocaron daños en viviendas, edificios, templos y otros lugares sagrados. Su prioridad, ha explicado, es acompañar a las personas, a los fieles, a los sacerdotes y a las comunidades golpeadas. «Que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad», pidió.

En Pereira, una de las ciudades que ha sufrido mayores daños, el obispo Nelson Jair Cardona ha pedido a sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas que se pongan a disposición de quienes están viviendo momentos de ansiedad y dolor. La diócesis ya ha establecido contacto con las autoridades locales para trabajar «como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo».

Solidaridad internacional
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha informado de que hay 164 españoles sin localizar tras el terremoto, sin embargo, no consta que haya víctimas o heridos españoles.

Más de 15 países y múltiples organismos internacionales han ofrecido su ayuda humanitaria, económica y logística a Colombia tras el terremoto. En algunos casos, como Estados Unidos, la ayuda es económica. La adminstración Trump ha destinado más de 15 millones de dólares para bienes de primera necesidad y refugios. La Unión Europea ha puestoa a disposición del dispositivo de rescate la red de satélites Copernicus para facilitar la localización precisa de posibles supervivientes. Otros países como Ecuador, El Salvador o incluso Venezuela han ofrecido rescatistas. Desde la ONU han ofrecido cualquier ayuda y asistencia que necesite el país en estas circunstancias.