Cine: La ciudad perdida. Aventuras de un padre ausente en el Amazonas

Juan Orellana
Percy Fawcett se enfrenta a todo tipo de riesgos en su búsqueda de El Dorado. Foto: Paramount Pictures

El cineasta James Grey, que ha firmado cintas de interés como El sueño de Ellis o Two lovers, adapta en esta ocasión una novela del periodista del New Yorker David Granns, publicada en 2009, en la que se ficciona la aventura del explorador Percy Fawcett, desaparecido misteriosamente en el Amazonas en el año 1925, sumándose a la larga lista de malogrados buscadores de El Dorado.

Aunque Grey recupera el cine clásico de aventuras, con ese halo de exotismo tan retro, no renuncia a sus temas preferidos como las relaciones paternofiliales. La película es excesivamente larga, por su afán de abarcar todas las expediciones que hizo Fawcett (Charlie Hunnam) desde 1905. A pesar de sus llamativas elipsis sigue teniendo demasiado metraje. Sin embargo, se compensa en parte por el naturalismo de sus imágenes y situaciones, alejadas de cualquier tipo de indianajonismo cargado de épica peliculera. En la película encontramos algunos referentes visuales, como las escenas de la Gran Guerra, que emulan Senderos de gloria de Kubrick, o el aire a Werner Herzog que despiden algunos ambientes; incluso los seguidores de Tintín recordarán las viñetas pobladas por arumbayas en Tintín y la oreja rota, o las máscaras precolombinas escondidas en las rocas de El templo del sol. Llama la atención la banda sonora, construida sobre todo a base de piezas clásicas, como es el caso de La consagración de la primavera o Las cuatro estaciones. Esta fórmula musical no suele estar bien vista, pero hay que decir que en este caso funciona, y en algún caso parece incluso escrita para su escena del filme.

La película trata el tema, ya abordado en cintas como Mil veces buenas noches, del conflicto entre profesión de riesgo y familia, y el precio que pagar cuando se opta por el trabajo. Percy se convierte de hecho en padre ausente, aunque la familia sale adelante gracias a una mujer muy independiente (interpretada por Sienna Miller), adelantada a su época. La película es respetuosa con lo religioso, pero hay un par de detalles muy posmodernos en lo que a relación ciencia/Iglesia y a feminismo se refiere.

Juan Orellana