Ceuta es frontera de Europa - Alfa y Omega

Seis semanas han transcurrido desde que Ceuta recibió una avalancha migratoria de decenas de miles de marroquíes. La opción que cada cual empleaba en el término que calificaba la naturaleza del suceso era reveladora de cómo se interpretaban los hechos acaecidos. Sin embargo, la magnitud del evento permitía vislumbrar desde el inicio que lo sucedido en Ceuta el 30 de julio iba más allá de una crisis humanitaria. No significa que en este caso no la hubiera —y no pequeña—, pero principalmente lo ocurrido tiene tintes de envite geopolítico, a pesar de que Marruecos se escude en maniobras de redes sociales y organizaciones criminales. 

España llegó tarde y se subestimaron las informaciones que circulaban al respecto. Pero la magnitud del movimiento es de tales dimensiones —y esto solo es un aviso de que pueden ser mayores— que probablemente no hubiera bastado con un despliegue superior. Se requiere el apoyo de los socios europeos porque la frontera de Marruecos con España es también frontera de Europa.   

Las medidas legislativas adoptadas por España para la regularización de inmigrantes —sin entrar ahora en el análisis de sus cuestionados propósitos y de sus imperfecciones— no pueden ser ahora el argumento de algunos países europeos para abandonar a España ante tal amenaza. La UE debe demostrar que la solidaridad entre los Estados miembros no es un principio retórico, sino una realidad efectiva. El respaldo a España debe traducirse en una posición común que desincentive cualquier intento de instrumentalizar la presión migratoria con fines ajenos a una gestión ordenada de  movimientos de población. Si Europa no se pronuncia con unidad pondrá en riesgo la soberanía española, la de Europa y, en suma, la de Occidente.