El pasillo estrecho - Alfa y Omega

Los autores de El pasillo estrecho, Acemoglu y Robinson, parten de la fuerza y la dominación como el orden natural de la humanidad, de modo que solo a través de un proceso civilizatorio en el que el ser humano se autoimpone reglas y límites, se obtiene el deseado equilibrio entre el poder y los súbditos. Si ese equilibrio se produce, desaparece la desconfianza entre la sociedad y el Estado. Por el contrario, cuando no hay confianza en lo que puedes encontrar en el tránsito de ese estrecho pasillo las consecuencias son imprevisibles. En este sentido se ha pronunciado Macron ante el vendaval norteamericano. Es preciso recuperar la confianza en las normas preestablecidas y, en el caso de discrepancias entre aliados, acudir a las vías diplomáticas porque Europa representa la previsibilidad. En nuestra jurisprudencia constitucional, la previsibilidad está vinculada al concepto de seguridad jurídica que denota certeza y confianza. Ambas cualidades, la certeza sobre las normas que resultan aplicables y la expectativa razonablemente fundada de los ciudadanos en cuál ha de ser la actuación del poder en la aplicación del Derecho, son esenciales en la construcción de sociedades avanzadas. Estados Unidos está optando por atravesar un delicado pasillo con inadvertidos giros radicales que tienen efectos imprevisibles. Por eso debemos poner en valor una vez más la tradición europea cuyo patrimonio de derechos civiles, sociales y económicos y la base de valores sobre la que fue construida —del humanismo cristiano— hacen de sus instituciones un ámbito de actuaciones previsibles que permiten otorgar certeza y confianza. Europa puede etiquetarse como un continente un tanto atrofiado ante determinadas crisis, pero no es la condición que le destaca. Es confiable porque, como dijo Macron, su previsibilidad tiene valor y lo hemos demostrado los últimos siglos: «Estamos donde sabéis que iremos».