Cuatro años del asesinato de dos jesuitas en México: «Está generando la fuerza para recuperar la paz»
En el Diálogo Nacional por la Paz creado tras el asesinato de Javier Campos y Joaquín Mora «ha habido muchos casos de proyectos que van teniendo impacto en los territorios», asegura su director ejecutivo
Este sábado, México se llenará de crespones blancos en las puertas. A las tres de la tarde, las campanas de las iglesias repicarán como llamamiento para que todos los sectores sociales se impliquen en la construcción de la paz. Y el domingo, en las Misas se colocarán delante del altar fotos de algunas de las miles de personas desaparecidas debido a la violencia en el país, a petición del Diálogo Nacional por la Paz..
Son las tres acciones propuestas para conmemorar el cuarto asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, en la sierra Tarahumara. Esta iniciativa de la Iglesia (conferencia episcopal, jesuitas y religiosos) del país nació precisamente a raíz de su muerte violenta, el 20 de junio de 2022.
Por ello, en la convocatoria para este fin de semana se subraya que «recordamos a los líderes religiosos asesinados, a los comerciantes que sufren extorsión y a los bosques talaos de manera clandestina. Es un día para hacer memoria del dolor que nos tiene de pie en cada rincón» del país.
Y de «convocar a todos los sectores de la sociedad a redoblar el esfuerzo de sembrar la paz». El jesuita Jorge Atilano González, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, explica a Alfa y Omega lo que se ha avanzado en estos cuatro años.
—El autor material del asesinato de los padres Javier Campos y Joaquín Mora, José Noriel Portillo, fue él mismo asesinado en marzo de 2023. ¿Se ha arrojado algo más de luz sobre el caso desde entonces?
—Después de su asesinato, siguieron las investigaciones y se detuvo al segundo autor, que es Cantú Ruiz. Sigue preso y continúa el proceso para ser condenado. También se detuvo a más personas. Esto nos han informado autoridades del estado de Chihuahua y del Gobierno federal.

—¿Cómo es la situación ahora en la sierra Tarahumara?
—En la región de Cerro Cahui y el municipio de Urique, después del asesinato, hubo un sentimiento de mayor seguridad, pero no así en la sierra Tarahumara. Allí sabemos que siguen los enfrentamientos entre grupos armados, sigue la tala de árboles, el control de los territorios, la imposición de policías municipales, la imposición de autoridades, tanto presidentes municipales como comisariados ejidales.
El control por parte de estos grupos sigue. Nos ha preocupado lo que recientemente ha salido a la luz, todo el reclutamiento de jóvenes que están teniendo estos grupos armados. Por otro lado, del asesinato de Javier y Joaquín surgió esta articulación en la que llevó al nacimiento del Diálogo Nacional por la Paz.
—Precisamente el Diálogo Nacional por la Paz ha lanzado un mensaje muy centrado en los problemas nacionales de todo el país y en el que casi no aparecen citados los dos padres. ¿Qué razón hay tras esta apuesta?
—Son cuatro años de estar trabajando. Lo primero que se hizo fue construir una Agenda Nacional de Paz, que consistió en recoger las voces de distintas instituciones, de las bases. Se hicieron mil conversatorios y se hicieron 50 foros para recuperar la buena práctica en seguridad, justicia y reconstrucción del tejido social.
Después se hicieron los compromisos por la paz, que fue la firma de los candidatos para comprometerse a generar condiciones para la paz a nivel municipal, a nivel estatal y a nivel federal. Y recientemente se acaba de realizar el segundo Diálogo Nacional por la Paz en este mes de enero en la ciudad de Guadalajara y se dieron a conocer las metodologías de construcción de paz para implementar las acciones locales. Desde este DNP se ha visto que hoy construir la paz implica conectarse con el dolor de las víctimas, pensar en el futuro de la juventud y fortalecer el sentido comunitario en la comunidad.
—Meses después de la celebración de la segunda edición del DNP, ¿cómo es la situación en el país?
—Mientras exista la violencia en el país, el Diálogo Nacional por la Paz tiene sentido para articular actores que puedan impulsar las condiciones para la paz. Actualmente se tienen equipos estatales, solo el estado de Sinaloa y Campeche no tienen equipos estatales, y se están constituyendo equipos locales de construcción de paz. Cada territorio, de acuerdo a sus condiciones y sus recursos, van implementando metodologías, sea en la escuela, sea en las iglesias, sea en la universidad, con jóvenes, colectivos de familias en búsqueda, sea académicos, Gobiernos municipales o policías.

Ha habido muchísimas experiencias, muchos casos de proyectos que van teniendo sus resultados y su impacto en los territorios. El DNP lo que hace es facilitar el espacio de diálogo entre actores para socializar buenas prácticas y construir acuerdos que favorezcan la paz. El país sigue teniendo una situación difícil, nos preocupa la crisis de las Fiscalías estatales no hay organismos que puedan supervisar y sancionar la omisión o la mala actuación.
Nos preocupa la crisis forense, hay más de 130.000 desaparecidos pero muchos de ellos están en fosas encontradas, pero que no ha existido la política, el recurso, la técnica para la identificación de estos cuerpos. Nos preocupa el descuido de las policías municipales que es el actor clave para construir la paz y nos preocupa que no se tengan los candados suficientes para limitar la relación entre partidos políticos y la delincuencia organizada.
—¿Es una forma de preparar el terreno de cara a las elecciones de 2027?
—En este cuarto aniversario hemos hecho un comunicado donde pedimos que en este tiempo en que los partidos tienen que elegir candidatos a las elecciones del próximo año, cuiden que sean candidatos íntegros, que tengan la libertad para poner límites a los grupos delictivos y hoy pactan con los delincuentes, están hipotecando la paz del país.
Necesitamos candidatos íntegros con las manos limpias para que puedan poner límites a los grupos delictivos. ¿Por qué en los estados, por qué en los municipios no se ponen límites? Porque construyeron acuerdos antes de las elecciones, dejaron que entrara dinero del grupo delictivo y eso ha favorecido que hoy no se tenga esa actuación que se necesitaría.
—¿Qué legado han dejado los padres cuatro años después?
—Los padres han dejado un gran legado, este asesinato unido a tanta muerte, tanto dolor en el país, pues está también generando la fuerza para recuperar la paz que necesitamos.