La Iglesia cita al Papa en Canarias para criticar los centros de devolución de migrantes

La Iglesia de la UE cita al Papa en Canarias para criticar los centros de devolución de migrantes

El Parlamento Europeo aprobó el miércoles el Reglamento de Retornos, que incluye la creación de centros de devolución de migrantes y su detención hasta 30 meses mientras son expulsados

María Martínez López
El Papa León XIV saluda a varios migrantes en el centro de primera acogida Las Raíces de Tenerife.
El Papa León XIV saluda a varios migrantes en el centro de primera acogida Las Raíces de Tenerife. Foto: EFE / Ramón de la Rocha.

Las palabras del Papa León XIV sobre migraciones durante su visita a las islas Canarias «desafían a nuestra conciencia y nos llaman a mirar más allá del miedo y la conveniencia política». Así han respondido los obispos de la UE a la aprobación este miércoles, en el Parlamento Europeo, del Reglamento de Retornos. Esta medida permite crear centros de devolución de migrantes en terceros países, agilizar las deportaciones y detener a quienes hayan recibido una orden de retorno hasta 30 meses. Complementa al Pacto de Migración y Asilo que entró en vigor el 12 de junio, precisamente cuando el Santo Padre finalizaba su visita a España en la isla de Tenerife.

El Reglamento de Retornos se aprobó por 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, informa EFE. Contempla la obligación de abandonar inmediatamente o en un plazo determinado el territorio comunitario a personas de fuera de la UE que no estén en situación regular. Con todo, se contempla el principio de no devolución y se prohíben las expulsiones colectivas.

Según las nuevas normas, será posible trasladar a los migrantes con una resolución de retorno a centros de devolución en un país que acepte acogerlos. Cada Estado negociará estos acuerdos. En la actualidad, Alemania, Austria, Dinamarca, Países Bajos y Grecia negocian conjuntamente con terceros países que no han trascendido. 

¿Qué preocupa a la Iglesia?

COMECE respondió a la votación con un comunicado de su presidente, Mariano Crociata. Este reconoce la legítima responsabilidad de las autoridades de gestionar la migración, asegurar la integridad de las fronteras y combatir la trata de personas. Al mismo tiempo, expresa su grave preocupación sobre elementos del nuevo marco. 

Cita la expansión de la detención, las limitaciones a soluciones efectivas y apelaciones y la creciente externalización de responsabilidades a terceros países, en este caso con la creación de centros de devolución. Estos fenómenos suscitan «serias preguntas éticas y humanitarias». 

«La migración no es meramente una cuestión de procedimientos, estadísticas o gestión de fronteras. Afecta al ser humano: mujeres, hombres y niños, cada uno de ellos poseedor de una dignidad inviolable que debe permanecer en el centro de cualquier decisión política», asegura el texto.

Resultado de la votación. Foto: Comité del PE sobre Libertades Civiles, Justicia e Interior.
Resultado de la votación. Foto: Comité del PE sobre Libertades Civiles, Justicia e Interior.

Haciéndose eco de las palabras del Papa León XIV en Canarias, Crociata recuerda que los migrantes no son «una categoría o una estadística», sino personas que «podrían ser parte de nuestra propia familia». Por ello, hace hincapié en que la respuesta europea a la migración debe permanecer firmemente enraizada en sus valores fundacionales.

«La UE se fundó sobre la convicción de que la dignidad humana es inviolable y de que la solidaridad entre pueblos no es un ideal opcional sino una responsabilidad fundamental». Europa no puede permanecer acostumbrada a que el Mediterráneo y el Atlántico se conviertan en «cementerios silenciosos» para personas que buscan seguridad y un futuro para sus familias. 

Llamamiento a la UE y la comunidad internacional

El presidente de COMECE recurre asimismo al llamamiento del Pontífice a la comunidad internacional para subrayar la responsabilidad compartida de los países de origen, tránsito y destino a la hora de abordar las raíces de la migración forzada y proteger a las personas en ruta. Insiste además en que cada persona tiene no solo el derecho de buscar protección cuando su vida está amenazada sino también el derecho a no verse obligado a dejar su patria por la guerra, la persecución, la pobreza, la corrupción o el colapso medioambiental. 

Solicitantes de asilo esperan en fila al registrarse en el centro de registro de Ter Apel, Países Bajos, el 22 de mayo de 2026. Foto: EFE / EPA / Jaspar Moulijn.
Solicitantes de asilo esperan en fila al registrarse en el centro de registro de Ter Apel, Países Bajos, el 22 de mayo de 2026. Foto: EFE / EPA / Jaspar Moulijn.

El documento de Crociata recuerda que COMECE lleva tiempo pidiendo políticas de migración y asilo que respeten totalmente la dignidad humana, los derechos humanos, el derecho a buscar asilo, la protección de la unidad familiar y la atención especial por los más vulnerables. También enfatiza que «la seguridad y la solidaridad no son principios en oposición; deben avanzar juntos». 

Más allá de esta petición, Crociata concluye señalando que el voto de la Eurocámara va más allá de la política migratoria. «Plantea una cuestión más amplia sobre qué tipo de Europa deseamos construir», afirma. El Viejo Continente no debe «retirarse de sus valores fundacionales sino reafirmarlos con valentía, sabiduría y humanidad».