El avión del Papa toma tierra: León XIV ya está en España
Durante el vuelo, el Santo Padre ha asegurado que viene a «celebrar la fe» con los católicos y «también a saludar a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos». León XIV ha recibido cuatro ejemplares de Alfa y Omega
El Papa ya está en España. El avión papal ha tomado tierra en el Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10:12 horas, antes de la hora prevista. A abordo, junto a León XIV, viajaba su séquito, en el que está incluido el madrileño Luis Marín de San Martín, que comparte congregación con el Pontífice y que fue designado recientemente como limosnero papal. También el cardenal asturiano Ángel Fernández Artime, proprefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada.
El vuelo, que partió a las 08:00 horas de la terminal 5 -reservada exclusivamente para viajes oficiales- del aeropuerto romano de Fiumicino, ha transcurrido sin incidencias. Poco después de alcanzar la velocidad de crucero, el Santo Padre ha aparecido en la concurrida zona en la que se encontraban los periodistas.

Durante su saludo, pronunciado en español, el Papa ha asegurado «estar muy contento» de realizar este viaje. «He venido a España muchas veces, pero esta es la primera vez en esta misión» como Santo Padre.
En este sentido, ha dicho que viene a nuestro país a encontrarse con los fieles» y celebrar con ellos «la fe y a anunciar el mensaje de Jesucristo». Pero también, «al mismo tiempo», a «saludar a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos, como habrán podido comprobar en la encíclica».
Resurgimiento católico entre los jóvenes
El Pontífice se ha referido especialmente a los jóvenes. «Ya me han informado de que me esperan con mucho entusiasmo», ha confesado. Asimismo, ha querido hacer extensible «la alegría y la fe» para poder «dar un buen mensaje» en cada etapa del viaje: «Madrid, Barcelona y las Islas Canarias».
Sobre los jóvenes, el Santo Padre ha dicho sentirse complacido por «los informes que recibo» sobre el aumento del número de conversiones. «Los jóvenes que buscan algo más, que en muchos casos han crecido con esa dimensión espiritual en sus vidas, se dan cuenta de que hay un vacío, una falta de sentido, y quizás mi visita les ayude a despertar aún más algo que ni siquiera saben cómo definir».

Por último, León XIV ha insistido en la importancia de este viaje para «anunciar el amor de Dios, el mensaje de caridad y de respeto para cada ser humano».
Saludo personal
Tras las palabras de bienvenida, León XIV ha saludado uno a uno a cada periodista admitido en el vuelo papal. En total, 80 personas, entre las que se encontraban muchas españolas. Entre ellas, la corresponsal de COPE en el Vaticano, y colaboradora de Alfa y Omega, Eva Fernández, que se ha subido ya más de una treintena de veces al vuelo papal.

Su primer viaje fue a Georgia y Azerbaiyán, pero este, sin duda, es uno de los más especiales para ella. La veterana periodista le regaló al Papa una cesta de productos confeccionados por conventos de clausura de toda España. Además, la periodista repartió un decenario con su nombre a cada periodista.
Por su parte, el director de la revista Ecclesia, Fran Otero, le regaló al Santo Padre varios números de la revista que dirige y también una Biblia elaborada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). Se trata de un ejemplar como los que se repartirán en las cárceles españolas con motivo del viaje del Papa a España. La BAC ha preparado una «edición modesta» de bajo coste para que se pueda repartir a los privados de libertad. En total, se espera distribuir unas 3.000 Biblias, que serán entregadas por los responsables de la Pastoral Penitenciaria. Las Biblias se han financiado gracias a la solidaridad de las hermandades y cofradías españolas.
Nada de lo humano nos es ajeno
Por parte de Alfa y Omega, le hemos entregado algunos ejemplares del periódico que encarnan bien una de las frases que iluminan nuestra labor: Nada de lo humano no es ajeno. Así, por ejemplo, en uno de ellos aparece en la portada el Hogar Santa Bárbara, para madres con sus bebés, creado por Cáritas Madrid en la residencia arzobispal.

En la portada de uno de ellos, por ejemplo, aparecen un grupo de niños ucranianos acogidos por la Iglesia de Eslovaquia. En abril del 2022, la director del periódico viajó hasta la frontera de Eslovaquia y Ucrania para contar de primera mano la acogida e integración de los refugiados.
Asimismo, el Santo Padre ha recibido el libro Travesías, de Pepe Naranjo y Juan Luis Rod, en el que se cuenta la historia de 13 menores no acompañados que llegaron a las Canarias -última etapa del viaje papal-, y también las de sus familias.
Por último, el Papa ha conocido la historia de Modesto Boceta -tío abuelo del periodista que firma esta crónica-, quién fue fusilado en Paracuellos del Jarama durante la persecución religiosa en España de los años 30. El joven, estudiante de Telecomunicaciones, murió asesinado esposado a un agustino de El Escorial, cuyo martirio ya fue reconocido por la Santa Sede.
Una llaga abierta
De forma puntual, en conversación con algún periodista concreto, el Papa se ha referido a la noticia que el viernes por la noche confirmó la Santa Sede: «Como ya he dicho, voy a recibir a algunas víctimas. Lamentablemente es imposible recibir a todas las que lo piden».
Además, el Pontífice ha subrayado «el hecho de que, no solo yo personalmente, en los lugares donde he estado, siempre he trabajado para instituir normas, seguirlas y seguiré haciéndolo a nivel de toda la Iglesia».
Distintas guerras
Por último, León XIV ha hecho un repaso a las distintas guerras abiertas en el mundo. En referencia a Ucrania, el Papa ha pedido retomar «las negociaciones que se estaban llevando a cabo, aunque realmente necesitamos presionar para poner fin a la violencia y a la guerra y encontrar una solución». Y ha clamado: «Demasiadas vidas se están perdiendo ahora; necesitamos acabar con la violencia y la guerra».
Sobre la situación en Irán, el Santo Padre ha advertido de que «allí no hay guerra justa». Y ha añadido: «El problema es que la teoría de la guerra justa proviene de siglos pasados; no contemplaba la capacidad de destrucción que posee el ser humano hoy en día».