El último favor de Carmen Hernández… «Ha llegado hoy mismo»
«Embarazada, iba a perder el niño y una amiga le había hablado de Carmen y le había dicho que era “experta en embarazos”. Rezó a Carmen cuando iba al hospital y finalmente el niño se ha salvado», ha explicado el postulador de la causa, Carlos Metola, durante el acto de clausura de la fase diocesana
El Seminario Redemptoris Mater de Madrid ha cogido la clausura de la fase diocesana de beatificación de la sierva de Dios Carmen Hernández, coiniciadora del Camino Neocatecumenal, junto a Kiko Argüello.
El acto ha comenzado con un responso en la tumba de Carmen, con el arzobispo de Madrid y con el equipo internacional del Camino.
A continuación, en el jardín del seminario, el postulador Carlos Metola ha agradecido a todos la asistencia y ha subrayado que la «fama de Carmen está en aumento». Son ya 120.000 personas de 107 países las que han visitado y rezado en la tumba de la sierva de Dios. Han pasado también 3.000 sacerdotes y 70 obispos.
«Hoy ha llegado también el testimonio de alguien que no está en el Camino. Embarazada, iba a perder el niño y una amiga le había hablado de Carmen y le había dicho que era “experta en embarazos”. Rezó a Carmen cuando iba al hospital y finalmente el niño se ha salvado».
52 años de vida trepidante
Metola ha explicado que «con los documentos y declaraciones hemos seguido 52 años de vida trepidante evangélica de Kiko y de Carmen». «¡Qué viajes han hecho!, ¡cuántas convivencias! Se han gastado y desgastado por el Evangelio».
El postulador ha explicado que en todos los documentos han quedado recogidos «el amor de Carmen a la Eucaristía, a la Virgen María, y un celo especial».
La documentación recogida, que ahora se envía en Roma para continuar con el proceso se compone de 70 cajas, con un peso de 6,8 kg cada una que contienen 1.200 páginas cada una.
Misión cumplida
Tras Metola, ha pronunciado unas palabras el propio Kiko Argüello y, posteriormente, se ha invocado al Espíritu Santo. El acto ha proseguido con la presentación de las actas del proceso y la firma del decreto de clausura, así como el nombramiento y jurador del portador de las actas.
Los miembros del tribunal y el postulador, Carlos Metola, realizaron el juramento de haber cumplido la tarea encomendada y de guardar el secreto de oficio.
El sellado y lacrado de la última caja del arquetipo –los documentos– ha concluido con un gran aplauso de los presentes que cantaron a continuación el canto Están rotas mis ataduras, ligado a la historia de Carmen y cuya música es de Arguello.
Antes de concluir se ha procedido a la lectura del instrumento de clausura, la entrega de las actas al portador y la carta que el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para la Vida, la Familia y la Vida ha mandado en ocasión del acontecimiento.
Eminencia, Card. Cobo Cano,
Excelencias,
queridos Kiko, P. Mario y María Ascensión,
queridos hermanos y hermanas en Cristo,
deseo unirme a vuestra alegría por la conclusión de la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización de la sierva de Dios, Carmen Hernández Barrera.
Es motivo de gran consuelo y aliento para todos los que pertenecen al Camino Neocatecumenal ver que la fundadora de este Camino, junto con Kiko Argüello, ha sido reconocida por la Iglesia local de Madrid como ejemplo de vida cristiana, de fe, de amor a la Iglesia, de ejercicio perseverante de las virtudes y de celo por la evangelización.
Son tantos los testimonios recopilados a lo largo de estos años que dan fe de la fama de santidad de la que goza Carmen entre las personas que la han conocido, en los distintos lugares del mundo a los que la han llevado sus numerosos viajes misioneros.
Muchos recuerdan de ella su carácter franco e incapaz de fingir, su amor por la oración y la liturgia, su inclinación a la reflexión teológica, su familiaridad con la Sagrada Escritura, su afecto filial por los Sumos Pontífices, la conciencia viva de la centralidad del misterio pascual en la existencia cristiana, la veneración por los lugares santos vinculados a los misterios de la vida terrena de Jesús, su amor tierno y apasionado por Cristo, considerado como el esposo de su propia alma. Son aspectos de su pensamiento, de su sensibilidad religiosa y de su fe límpida los que constituyen un patrimonio espiritual que todos los miembros del Camino Neocatecumenal, y no solo ellos, deben custodiar, profundizar e imitar.
Acompaño con mi oración la fase siguiente de la causa de beatificación, que ahora se inicia, con el deseo de que todos los miembros del Camino, siguiendo el ejemplo de Carmen, crezcan en la santidad, en el amor filial a la Iglesia y en el ímpetu misionero, haciendo que den fruto en abundancia las numerosas semillas que ella sembró en su generoso apostolado de formación a la vida cristiana.
Me uno a vosotros para dar gracias a Dios por el don de Carmen y los bendigo de corazón.