5.000 favores y gracias en el proceso de canonización de Carmen Hernández
Concluye en Madrid la fase diocesana de la causa de la coiniciadora del Camino Neocatecumenal
El martes 2 de junio tendrá lugar en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid el acto de clausura de la fase diocesana de canonización de Carmen Hernández, presidido por el cardenal José Cobo. Coiniciadora junto a Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal, el proceso pasa ahora a Roma, tras una minuciosa investigación en la que ha participado su postulador, Carlos Metola, que confirma que se ha recibido comunicación de 5.000 favores atribuidos a su intercesión.
—Se cierra ahora la fase diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández, ¿qué significa esto?
—La causa se abrió en diciembre de 2022, y desde entonces hemos recopilado todos los documentos que tienen relación con Carmen, todas las cartas que ella ha escrito, todas las agendas y diarios que conservaba, que eran muchísimos, y también hemos transcrito, aunque ya estaba transcrita la mayoría, todas las catequesis que Carmen ha hecho durante estos 50 años.

También está la parte testifical, es decir, ha pasado por el tribunal de la diócesis un número bastante elevado de testigos que han declarado sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de Carmen. Todo este material que hemos recogido llega a más de 25.000 folios, y el señor cardenal ha visto que la investigación diocesana puede llegar a su término. Todo este material se manda hora al Dicasterio para las Causas de los Santos en la Santa Sede en el Vaticano, para continuar allí lo que es la verdadera instrucción, el verdadero proceso.
«Jesús, te amo»
—En la parte documental, ¿qué han encontrado? ¿Qué acento característico de Carmen se desprende de esos escritos?
—Nos ha impresionado a todos los que hemos trabajado de cerca en esta causa la relación que Carmen tenía con Jesucristo. Era algo que se podía entrever exteriormente, pero después los escritos, las agendas, los diarios, nos lo han confirmado.
Carmen, durante toda su vida, escribió todos los días en unas agendas lo que había hecho ese día, lo que le había ocurrido, y después añadía unos pensamientos, una pequeña reflexión sobre el Evangelio del día… Pero siempre hay un estribillo constante, constante, la invocación a Jesús: «Jesús mío, yo te amo, Jesús mío, ayúdame, Jesús mío…». Hay una cercanía, como un diálogo constante, cuando uno abre una de estas agendas. Es un diálogo con Jesucristo constante, cuando está contenta, cuando está en un momento de sufrimiento. Es un lenguaje que nos recuerda al de los salmos.

Carmen estaba en constante oración con el Señor, invocándole, pidiendo su ayuda, llamándolo. La vida de Carmen estaba atravesada por el amor a Jesucristo, por el amor a la Iglesia y a los Papas. No sé si había alguien en todo el mundo que siguiera al Papa en sus discursos como ella. Continuamente estaba un amor al Papa enorme, y un amor a la Iglesia y a la evangelización.
Una mujer distinta
—¿Qué impresión se desprende de todos los testimonios que han escuchado?
—Yo como postulador de la causa no he estado presente durante los testimonios para dejar en libertad a los testigos, pero sí he podido acceder a su testimonio. Algunos son del Camino Neocatecumenal, otros no, hay obispos, sacerdotes, laicos… Todos han confirmado que en Carmen había algo especial, fuera de lo ordinario, era una mujer como un poco distinta.
—¿Puede poner un ejemplo?
—Carmen era muy estudiosa, le gustaba mucho la liturgia, estudiar los orígenes del cristianismo, las misiones… Pero hay una fecha determinante: el 28 de agosto de 1965. En las chabolas de palomeras Altas, donde estaba con Kiko formando este primer germen de las comunidades, la Guardia Civil, se presentó para derribar esas barracas, por ser construcciones ilegales. Entonces Carmen se adelantó y les dijo: «Derriben primero la mía, no las de estas familias».

—¿Qué pasó después?
—Kiko había conocido al entonces arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, y le llamó por teléfono. Le explicó lo de las barracas y de que las iban a destruir, y entonces se presentó allí en su coche, un SEAT 600, y detuvo la demolición de estas chabolas. ¿Por qué es importante este hecho? Porque Carmen, que se sentía siempre muy unida a la iglesia, vio en esta intervención del obispo una certificación de que lo que estaban viviendo era algo del Señor. Decía que desde aquel día en que vio al arzobispo Morcillo en las barracas, se decidió a colaborar seriamente con Kiko. Y el arzobispo fue el que indicó que eso mismo que estaban haciendo en las chabolas lo llevaran a las parroquias de la diócesis. Gracias a eso empezó el Camino Neocatecumenal.
Favores y gracias
—¿Qué va a pasar a partir de ahora con el proceso? ¿Qué plazos manejan?
—Paralelamente al proceso, las gracias y favores que hemos recibido son muchas. Hay unas 5.000 comunicaciones que hemos recibido a través de e-mail o de carta, en las que se atribuye a Carmen su intercesión. Pero hay otras 80.000 peticiones de favores que indican una fama de santidad.
Todavía la Iglesia no ha confirmado nada. Pero algunas son muy impresionantes, muy serias. Tendrán que pasar un comité médico que indique un favor extraordinario, que luego debe ser estudiado en la diócesis donde ha sucedido y más adelante también en Roma.