León XIV: «Estamos unidos a Jesús en un único cuerpo»
En el Regina Caeli de la solemnidad de la Ascensión, el Papa subraya que Jesús no se aleja, sino que une a sí mismo a toda la humanidad
No una «promesa lejana», sino un «vínculo vivo», capaz de atraernos hacia la gloria celestial en un «camino de ascenso» unidos a Jesús, cuya vía está trazada por la Virgen y por los santos «de la puerta de al lado», hombres y mujeres «con quienes vivimos nuestras jornadas: padres, madres, abuelos»: personas «de toda edad y condición, que con alegría y compromiso se esfuerzan sinceramente por vivir según el Evangelio». Así, con concreción y sencillez, León XIV habló a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro para el Regina Caeli de este domingo, solemnidad de la Ascensión del Señor.
Hacia la plena comunión
El acontecimiento que, 40 días después de la Resurrección, lleva a Jesús al cielo ante sus discípulos, puede quizá evocar «un acontecimiento lejano», aunque «en realidad no es así», explicó el Papa, porque a Jesús «estamos unidos, como miembros a la cabeza, en un único cuerpo» y, en consecuencia, su ascensión al Cielo «nos atrae también a nosotros, con Él, hacia la plena comunión con el Padre».

Toda la vida de Cristo «es un movimiento de ascenso, que abraza e involucra, a través de su humanidad, toda la escena del mundo, elevando y rescatando al hombre de su condición de pecado, llevando luz, perdón y esperanza allí donde había tinieblas, injusticia y desesperación, hasta llegar a la victoria definitiva de la Pascua».
La Ascensión, por tanto, según el Obispo de Roma, de algún modo «nos atrae también a nosotros hacia la gloria celestial, ampliando y elevando ya en esta vida nuestro horizonte y acercando cada vez más nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar a la medida del corazón de Dios».
Una subida cotidiana hacia el cielo
Así, con el ejemplo de la vida y de las enseñanzas de Jesús, y con el apoyo y la oración de los santos «de la puerta de al lado» —cuantos viven cada día prácticamente según el Evangelio trazando el camino de la Ascensión— es posible aprender «a subir día tras día hacia el Cielo», acrecentando la «vida divina» recibida en el Bautismo y difundiendo en el mundo «frutos preciosos de comunión y de paz».