Una Pontificia Academia de las Ciencias de Nobel - Alfa y Omega

Una Pontificia Academia de las Ciencias de Nobel

Con la profesora Jennifer Anne Doudna, son ya tres los nuevos miembros con un premio Nobel incorporados este agosto por el Papa Francisco a la Pontificia Academia de las Ciencias. Las tres, mujeres

Begoña Aragoneses
De izquierda a derecha, Donna Strickland, Emmanuelle Marie Charpentier y Jennifer Anne Doudna.

El Papa ha nombrado este miércoles, 11 de agosto, a Jennifer Anne Doudna, premio Nobel de Química 2020, como miembro ordinario de la Academia Pontificia de las Ciencias. Se suma a otros dos nombramientos de este mes que son también mujeres nobeles: Donna Strickland (Física 2018) y Emmanuelle Marie Charpentier, que fue precisamente quien compartió el Nobel de Química 2020 con Doudna. Ambas fueron galardonadas por el desarrollo de un sistema para realizar cambios en el ADN de plantas, animales y microorganismos con precisión extrema, que podría revolucionar las futuras terapias contra el cáncer.

Con ellas, son ya 24 los nobeles que integran las filas de la academia como miembros ordinarios. Además, Francisco ha incorporado durante este mes a la entidad científica a otra mujer, Ewine Fleur van Dishoeck, profesora de Astrofísica molecular en la Universidad de Leiden (Holanda).

Antes de los últimos nombramientos de este mes, el Papa Francisco ya había designado durante su pontificado a otros cinco nobeles como integrantes de la academia.

A lo largo de la historia, la Pontificia Academia de las Ciencias ha contado entre sus filas con 80 premios Nobel, muchos de los cuales fueron nombrados miembros antes de recibir el prestigioso premio. Alexander Fleming y Severo Ochoa, premios Nobel de Medicina en 1945 y 1959 respectivamente, han sido tan solo dos de ellos. Más reciente es el japonés Shinya Yamanaka, Nobel 2012 en esta misma disciplina por sus investigaciones con células madre pluripotenciales inducidas que, entre otras cosas, permiten trabajar sin manipular las embrionarias.

Siglos de desarrollo científico

La Pontificia Academia de las Ciencias, la única academia de ciencias internacional, trabaja fundamentalmente en seis grandes áreas: ciencias básicas, ciencias y tecnología de los problemas globales, ciencias de los problemas del mundo en desarrollo, política científica, bioética y epistemología. Una trayectoria de siglos –fue fundada en 1603 como la primera exclusivamente científica del mundo– avalan los trabajos de esta entidad que tuvo entre sus filas a miembros tan destacados como Galileo Galilei.

En 1922 se trasladó a su sede actual, la Casina Pio IV en los jardines pontificios, y el Papa Pío XI le confirió su nombre actual y sus estatutos en 1936. Sus objetivos prioritarios son poner en valor la ciencia, garantizar su libertad y fomentar la investigación. Actualmente está compuesta por 80 miembros de 36 países distintos –entre ellos un español, el profesor de Biología Molecular Antonio García-Bellido–, que son nombrados por el Papa a propuesta del cuerpo académico.

Pontificia Academia de las Ciencias. Foto: Vatican News

Son científicos de renombre, muchos de ellos prestigiosos profesores universitarios o responsables de entidades científicas destacadas –como el actual director del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, Francis Collins–, que asumen un cargo vitalicio y en cuya elección no hay ningún tipo de discriminación religiosa o étnica. Por su cargo, son también académicos pro tempore el director del Observatorio Vaticano, el director del laboratorio de Astrofísica de dicho Observatorio, el prefecto de la Biblioteca Vaticana y el prefecto de los archivos secretos del Vaticano.

Los miembros participan en las sesiones plenarias, en los grupos de investigación y en las actividades de la academia, y sus estudios son publicados también por la entidad pontificia. Aunque bajo la protección directa del Papa, la academia es una entidad independiente de la Santa Sede en la que se garantiza la libertad de investigación.

Con el fin de promover la investigación científica, la Pontificia de las Ciencias entrega cada dos años su Medalla Pío XI a científicos menores de 45 años con futuro brillante. Uno de ellos fue Stephen W. Hawking (1975) o el Nobel de Química 1987, Jean-Marie Lehn, que recibió la medalla en seis años de alzarse con el prestigioso galardón.