Un segundo. Canto a la paternidad y homenaje al cine - Alfa y Omega

Un segundo. Canto a la paternidad y homenaje al cine

Juan Orellana
El convicto con el carrete de la película junto a la chica huérfana, que también desea hacerse con dicho objeto. Foto: Vértigo Films

Llega a la gran pantalla la película que inauguró el pasado Festival de San Sebastián. Se trata de la última creación del gran maestro chino Zhang Yimou, uno de los padres, junto a Chen Kaige, de la llamada Quinta Generación, que renovó el cine chino tras la muerte de Mao. Yimou nos ha dejado algunas obras maestras del séptimo arte, como Las flores de la guerra, El camino a casa, Amor bajo el espino blanco, Ni uno menos o La linterna roja. Un segundo es una película más bien pequeña –aunque las mejores películas de Yimou siempre han sido las más pequeñas–, que por un lado cuenta una historia de acogida y paternidad, y por el otro ofrece un maravilloso homenaje al cine en su época de celuloide. 

La película se desarrolla en los años 60. En pleno desarrollo de la Revolución Cultural, un hombre se escapa de su campo de trabajo en el desértico noroeste de China para ir a un pueblo donde sabe que van a proyectar una película –una especie de NO-DO– en la que le han dicho que sale su hija, a la que hace mucho que no ve. Se juega la vida para poder ver durante unos segundos unas imágenes de ella. En el pueblo vive una niña huérfana que cuida de su hermano, la cual también tiene interés en hacerse con la película, pero por razones muy distintas. Entre el convicto y la chica callejera se plantea una inevitable rivalidad que, paulatinamente, se irá transformando en un vínculo muy especial.

La película hace gala de esa exquisita sensibilidad minimalista de Yimou, atenta al pequeño detalle que se convierte en algo grandioso. El protagonista está obsesionado con ver, aunque sea un segundo, la imagen de su hija, cuya ausencia es imponente. Esa obsesión le impide reconocer otra paternidad en potencia, sobre alguien presente y tangible, la huérfana. Yimou, en el tramo final del filme, resolverá de forma poética y muy humana esa escisión del personaje.

Esta trama se entrelaza con un homenaje delicadísimo al cine, en la línea de Cinema Paradiso o El espíritu de la colmena. Ese cine que, a mediados del siglo XX, llegaba a los pueblos en medio de la mayor celebración. El cine en celuloide que requería mimos y cuidados para que no se deteriorase. Esas latas que escondían historias emocionantes y épicos relatos. Es emocionante ver cómo en Un segundo todo el pueblo participa con entusiasmo en la reparación de una copia dañada, cómo limpian y secan los metros y metros de celuloide con la mayor delicadeza, agitando suavemente los paipáis para que la cinta se seque lentamente. Un canto al cine tradicional, anterior a la revolución digital, cuando aún le rodeaba un halo casi de sacralidad. Como telón de fondo, la crítica a la brutalidad de la Revolución Cultural.

El guion se basa en una novela de la chino-americana Geling Yan, escritora a la que debemos también la obra en la que se inspiró la citada Las flores de la guerra. Destacan las interpretaciones de la joven Liu Haocun y del protagonista Zhang Yi. Una joyita que se puede disfrutar en familia.

Un segundo
Director:

Zhang Yimou

País:

China

Año:

2020

Género:

Drama

Público:

+12 años