Se pospone en Estados Unidos, con la intervención de la Iglesia, la ejecución de un reo - Alfa y Omega

Se pospone en Estados Unidos, con la intervención de la Iglesia, la ejecución de un reo

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha ordenado suspender temporalmente la ejecución por inyección letal de Rubén Gutiérrez, que iba a producirse este martes. Gutiérrez apeló al alto tribunal por no permitirse la presencia de un capellán durante su muerte. La Iglesia católica apoyó su reivindicación

Redacción
Foto: AFP/Paul Buck

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha ordenado suspender temporalmente la ejecución por inyección letal de Rubén Gutiérrez, que iba a producirse este martes. Gutiérrez apeló al alto tribunal por no permitirse la presencia de un capellán durante su muerte. La Iglesia católica apoyó su reivindicación

El Tribunal Supremo de Estados Unidos detuvo el martes, en el último momento, la ejecución de Rubén Gutiérrez, un recluso de Texas condenado a la pena capital por homicidio. La decisión llegó solo una hora antes del momento previsto para su muerte por inyección letal, después de que sus abogados apelaran al alto tribunal el día anterior.

La apelación se basaba en que durante la ejecución se iba a violar el derecho de Gutiérrez a la libertad religiosa, al denegársele la presencia de un capellán católico. Desde abril de 2019, el estado de Texas prohíbe la presencia de acompañantes religiosos durante las ejecuciones.

La Iglesia católica se ha implicado en el caso defendiendo el derecho de Gutiérrez a recibir atención espiritual en el momento de su muerte. Lo ha hecho mediante sendas cartas de amicus curiae, que dan a partes no implicadas manifestar su visión sobre un caso; primero ante el quinto circuito de apelaciones (al que pertenece Texas) y por último ante el Supremo, la Conferencia Episcopal de Texas.

«Cruel e inhumano»

En su carta recuerdan en primer lugar la reiterada oposición de la Iglesia católica a la pena capital. Y a ello añaden la denuncia de la violación de su libertad religiosa. «Negar a un prisionero que se enfrenta a una ejecución inminente el acceso a guía y acompañamiento espiritual y religioso es cruel e inhumano. Es una afrenta a la dimensiones moral y religiosa de la dignidad humana, que están claramente protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución», subraya monseñor Daniel Flores, obispo de Brownsville.

Además, supone «un rechazo indignante de la posibilidad de perdón y redención», añade Jennifer Carr Allmon, directora ejecutiva de la Conferencia.

Foto: AFP/Texas Department of Criminal Justice

Empatía por la familia de la víctima

Al mismo tiempo, la Iglesia expresa su «tremenda compasión por la familia de la víctima, Escolástica Harrison. De ninguna manera deseamos subestimar el horror de su muerte o el sufrimiento de su familia desde entonces. Nuestra Iglesia afirma que quien comete crímenes violentos terribles debe ser encarcelado, tanto como castigo justo como para proteger a la sociedad», se explica en un comunicado.

En su decisión del martes, el Supremo estipula que la ejecución se posponga hasta que se determine si la presencia de un capellán supone un riesgo claro de seguridad.

Gutiérrez siempre se ha declarado inocente de la muerte de Escolástica Harrison, una mujer de 85 años, en 1998. Acusado de querer robarle 600.000 dólares, reconoció en una ocasión que estuvo en su casa con dos cómplices, pero que no fue él quien la mató. Ha pedido en numerosas ocasiones pruebas de ADN, que han sido sistemáticamente denegadas.

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