Sangre en China, lágrimas en España

Colaborador
Ante la pila bautismal de san Joaquín Royo. Foto: Diócesis de Teruel-TV

Lucas Zan, responsable de la capellanía china en Zaragoza, cuenta que la comunidad china que preside está formada por «un centenar de católicos muy practicantes», hasta el punto de que «la mayoría de las familias reza el rosario todas las noches antes de irse a dormir». Además, se reúnen cada sábado a las diez de la noche para celebrar la Eucaristía dominical. «Tienen mucha fe», defiende, al mismo tiempo que «están muy sorprendidos porque aquí no hay mucha gente que vaya a Misa. Eso les choca mucho, porque fueron los españoles los que llevaron la fe católica a su país, y aquí no se vive como la transmitieron ellos». Al preguntarle si su liturgia es la que conocemos en nuestro país, responde entre risas que es incluso «más católica y más romana» .

Muchos chinos de Zaragoza proceden de una única provincia que evangelizó el dominico español san Joaquín Royo, que entró en China en 1715 para anunciar a Cristo, y fue martirizado por su causa en 1748. Hace unos años, las comunidades de Zaragoza y Valencia peregrinaron a Hinojosa del Jarque, en Teruel, pueblo natal del santo mártir, y allí pudieron besar y venerar su pila bautismal, mientras emocionados rezaban en su lengua de origen el credo que san Joaquín enseñó a sus antepasados. «Si no fuera por él, posiblemente no conoceríamos a Dios», decían entre lágrimas.