San Antonio de Padua en Madrid - Alfa y Omega

San Antonio de Padua en Madrid

Joaquín Martín Abad
Foto: Maya Balanya

Santo con devoción universal es Antonio de Padua. Además de socorrer a los pobres, soluciona nuestros olvidos. Nació en Lisboa hacia 1191, eligió la vida monacal y estuvo desde 1210 en dos monasterios de espiritualidad agustiniana. Ya de sacerdote conoció la Orden Franciscana por la noticia del martirio en Marruecos de cinco frailes, e ingresó en ella en 1220. Pocos saben que se llamaba Fernando Martins de Alfonso y Taveira; otros pocos lo confunden con san Antonio Abad, de quien tomó el nombre al entrar como franciscano en el convento de San Antón.

Recorrió predicando parte de Portugal, Marruecos, Italia y Francia, hasta ser provincial de la Romaña. El 13 de junio de 1231 murió en Arcella, camino de Padua, donde vivió el último año de su vida y por eso se le conoce así. En 1232 fue canonizado por Gregorio IX. En 1946 Pío XII lo proclamó doctor evangélico, porque con las citas de sus sermones se podría reconstruir los Evangelios.

En Madrid es titular de una iglesia y de cuatro parroquias con una guinda. La iglesia de San Antonio de los alemanes (1668) que antes fue de los portugueses (1624), donde radica la Hermandad del Refugio y el obispo nombra rector de la iglesia. La parroquia San Antonio de la Florida (1720) –antes ermitica–, desde 1881 es parroquia y, con el fin de proteger los frescos de Goya, en 1925 se construyó a su lado otra gemela para las celebraciones. San Antonio del Retiro (1927) parroquia (1966), fue reconstruida en 1975 y la sirven los franciscanos menores. San Antonio de Cuatro Caminos, santuario (1947) y parroquia (1965), la sirven los hermanos menores capuchinos. San Antonio de las Cárcavas, templo dedicado (2015) e historia desde los años 1940 en ese barrio de la periferia de Madrid.

Y la guinda: a un campesino que en el siglo XVII subía la cuesta de la Vega para vender guindas se las desbarató y destrozó su borrico; pero un fraile se las recompuso nuevas, una a una. Al preguntarle quién era le respondió que preguntara por él en San Nicolás, pero allí no existía otro franciscano que san Antonio en un cuadro, el guindero.

Hoy es día de dirigirnos al san Antonio más próximo y rezarle también por tantos toños y toñis que conocemos.

Joaquín Martín Abad