«Os escribo por primera vez. Me han dicho que puedo pediros algo muy importante para mi. Porque vosotros fuisteis de los primeros en llevar regalos a Jesús. Este año quiero un billete de avión. Sé que es algo costoso. Yo no puedo pagarlo. Con los trabajos temporales que he tenido he cubierto mis gastos personales. Y eso que me considero austero. Me gustaría ir a Ghana, mi país. Solo viaje de ida. No quiero volver a España. Salí hace años de mi casa. Pasé por Burkina Faso, Níger y Libia. Crucé el mar. Llegué a Italia y desde allí viajé a Barcelona. Viví en la calle.

Dicen que soy muy valiente. Que conseguí mi objetivo: llegar a Europa. Vine buscando una vida mejor. Quería estudiar, una casa y llegar a comprar un coche. No pasar hambre. Tener una profesión. En todo este tiempo he luchado por alcanzarlo. No pensé que iba a ser tan difícil. Ya no puedo más. Llevo demasiado tiempo sin dormir, agobiado por las preocupaciones de hoy y de mañana. Cuando me despierto me falta la respiración. No tengo ningún problema médico. Alcancé mi sueño. Perdí la vida y la alegría. Evito estar con otras personas. Apenas hablo. Mi corazón está triste.

He tardado tiempo en tomar esta difícil decisión. Pero estoy seguro. No quiero vivir así. Todavía tengo 32 años. Mi familia y amigos me esperan. No sé que les diré cuando llegue. ¿Triunfé? ¿O fracasé? Aquí me dicen que esté orgulloso. Pero tengo las manos vacías. Y una mochila de dificultades.

Me contaron que vuestro viaje para encontrar a Dios Niño fue difícil. Solo quien ha abandonado su casa con un sueño como certeza y los ahorros de toda la familia sabe de qué le hablo. Gracias por seguir repartiendo ilusión, alegría, esperanza. Necesitamos personas que nos devuelvan la fe. Que nos regalen un poco de luz. El día 6 os recibiré, junto a los niños. Ellos me llevarán a vosotros. Me enseñarán la estrella».

Patricia de la Vega
Hija de la Caridad