Presidente de los obispos venezolanos: «Aquí hay un Gobierno de pantalla, no de calle» - Alfa y Omega

Presidente de los obispos venezolanos: «Aquí hay un Gobierno de pantalla, no de calle»

Monseñor José Luis Azuaje, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, asegura que el Gobierno y los gobernantes están como en una burbuja; no tienen contacto con el pueblo, no saben del pueblo. Lo que saben es por programas televisivos o las redes sociales. Aquí hay un Gobierno de pantalla, no de calle». Asimismo, agradece al Santo Padre «todo lo que está haciendo por nuestro país»

Cristina Sánchez Aguilar
Foto: Conferencia Episcopal de Venezuela

Hay seis millones de personas en situación dramática en Venezuela, tanto en el ámbito de la alimentación, como en el del acceso a medicamentos y a asistencia médica. Así lo señalan los obispos venezolanos en su exhortación pastoral, publicada el pasado jueves con ocasión de la CXII Asamblea Plenaria. Y aunque hace unos días la prensa internacional se hizo eco de una esperanzadora noticia: por fin Cruz Roja podía entrar al país a ofrecer ayuda humanitaria, este hecho «ha sido más noticioso que efectivo. En algunos estados ni se ha notado su presencia, porque su meta está muy por debajo de las necesidades del pueblo venezolano». Lo explica el presidente de los obispos venezolanos, monseñor Azuaje, entrevistado por Vatican News. Para que se entienda el contexto en el país, afirma el prelado, «todos los servicios han colapsado de manera sistemática: todo está deteriorado, la corriente eléctrica, los sistemas de agua, el transporte terrestre…». Parece mentira, asegura, «pero en un país petrolero no tenemos gasolina». Por eso, monseñor Azuaje pide «abrir las fronteras también a otros organismos» porque, aunque agradecido por los que están ayudando a su país, «la necesidad es mucha y la colaboración poca. Necesitamos un mayor número de productos, de atención médica, etcétera». Y asegura, al igual que la exhortación de los obispos, que «la Iglesia a través de sus instituciones, y particularmente las Cáritas parroquiales, diocesanas y nacional, renuevan su compromiso de participar, junto a otras organizaciones, en la recepción y distribución de esta ayuda humanitaria».

Sobre la situación política, el presidente de los obispos venezolanos insiste en la necesidad «de un cambio político», porque sin él «no se van a dar los cambios económicos ni los cambios sociales –incluso tampoco los culturales, que también son necesarios– , puesto que se ha sembrado división y desmotivación total en el pueblo venezolano». Y pone como ejemplo su tierra, Maracaibo, donde «cada seis horas se corta la luz y no hay servicios de agua».  El Gobierno, mientras, «se queda solamente en lo político, en lo ideológico, quiere sembrar una cultura que no es la nuestra, como el choque de ideas o el revanchismo».

Por otro lado, reitera «lo que la Conferencia Episcopal ha dicho desde que asumió el poder el actual presidente: que las elecciones fueron ilegítimas y realizadas con muchas irregularidades». La solución para Venezuela, como recalca la Iglesia en el país desde hace meses, pasa por celebrar elecciones «como la Constitución indica, con un proceso electoral con garantías; y garantías significa que también se actualice el registro electoral para que los hermanos en el exterior  puedan votar». Esto debe ocurrir, añade, «con una supervisión de organismos internacionales que sean valedores del proceso de elecciones». Este aspecto es fundamental, «porque aquí no hay confianza en las instituciones, dado que se han puesto de parte del Ejecutivo Nacional», denuncia.

De hecho, la exhortación pastoral asegura que «existen abundantes casos de detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos por parte de organismos del Estado y sobre el uso excesivo de la fuerza y muertes causadas en el contexto de operativos de seguridad», algo que ya recoge el reciente informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Afirmaciones que entran en contraposición con la declaración del presidente Nicolás Maduro, que señaló hace unos días como «distorsionado» dicho informe. Algo, recalca Azuaje, que ocurre porque «el Gobierno y los gobernantes están como en una burbuja; no tienen contacto con el pueblo, no saben del pueblo. Lo que saben es por programas televisivos o las redes sociales. Aquí hay un Gobierno de pantalla, no de calle». Sobre la verosimilitud de Bachelet, el presidente del episcopado afirma saber que «además de con nosotros, sabemos que ha recibido a cantidad de personas e instituciones, ha escuchado a las víctimas y ha estado presente en algunas organizaciones que le han expuesto las problemáticas del país».

El éxodo masivo

Alrededor de un 12 % de la población venezolana ha emigrado ya del país, y cada día «siguen saliendo venezolanos por nuestras fronteras, tanto a través de Colombia como de Brasil, y ahora también hacia el Caribe». Esto, sostiene el prelado, «marca una problemática en toda la región, y por este motivo la comunidad internacional tiene que mirar el conflicto que esto genera», como «la violación de derechos humanos, o el oportunismo de delincuentes para extorsionar a las personas y convertirlas en víctimas de trata o esclavas». Hay madres, afirma Azuaje, «que no saben dónde están sus hijos, pero saben que los tienen esclavizados». Y añade la exhortación pastoral que «una generación de niños y niñas no han visto a sus padres durante meses». Si la situación económica y social continúa en franco deterioro, «el país puede perder en los próximos meses parte importante de su población».

En esta crisis, señala la exhortación, «va ganando terreno el deterioro moral de la sociedad con sus secuelas de violencia, mentira, corrupción e irresponsabilidad, y la desesperanza y el miedo de la ciudadanía».

El Papa y el CELAM, con Venezuela

Tras el Ángelus dominical, El Papa Francisco pidió que el Señor «inspire e ilumine a las partes involucradas» en Venezuela, «para que puedan llegar lo antes posible a un acuerdo que ponga fin al sufrimiento de la gente por el bien del país y de toda la región». Según el presidente de los obispos venezolanos, Francisco «siempre ha estado atento en preguntar cómo va Venezuela, nos ha dicho que ora mucho por el país, que tiene una gran preocupación por lo que ocurre.  Esto se desarrolla también a instancias de la Secretaría de Estado, cuya sección para las Relaciones con los Estados está siempre en contacto con la Conferencia Episcopal Venezolana, pidiéndonos información sobre el país». Por eso  los obispos, y también los venezolanos, «agradecemos al Santo Padre todo lo que está haciendo por nuestro país, cosa que aseguro que en el futuro, cuando se investiguen todas las cosas que realmente el Santo Padre está haciendo por Venezuela y por tantas otras regiones, saldrá a la luz».

Por su parte, los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) han asegurado que toman «muy en cuenta» las peticiones de los obispos de Venezuela en su exhortación pastoral con ocasión de la CXII Asamblea Plenaria, que tuvo lugar el pasado 11 de julio, respecto a «las decisiones urgentes que se deben tomar, en especial de la necesidad de la gobernabilidad legítima». En una carta enviada a los obispos venezolanos, los miembros del CELAM expresa la solidaridad con el pueblo y la Iglesia venezolanos «frente a la compleja y dramática situación política, económica y social» del país, «donde están en juego la democracia, los derechos humanos y el cuidado de la creación».

Asimismo, señalan que desde Perú «reafirmamos nuestro compromiso y acción concreta encaminada a la acogida, protección, promoción e integración social de nuestros hermanos y hermanas migrantes venezolanos en nuestro país».

Lea aquí la exhortación pastoral completa: https://drive.google.com/file/d/1C59aJCnUHrIqwAZ08xGYNVPlxlbwy-WR/view