Por una parte mínima - Alfa y Omega

Por una parte mínima

Martes de la 2ª semana de Adviento / Mateo 18, 12-14

Carlos Pérez Laporta
El Buen Pastor. Atribuido a Philippe de Champaigne. Museo de las Ursulinas de Mâcon, Francia. Foto: Yelkrokoyade.

Evangelio: Mateo 18, 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Comentario

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida?». No, Señor; nadie en su sano juicio dejaría noventa y nueve ovejas en los montes para buscar una sola que se le ha perdido. Nadie abandonaría la mayor parte de sus pertenencias por una parte mínima. Nadie tiene un aprecio individualizado y particular por todas y cada una de sus posesiones. Nadie ama tanto las partes como el todo. Nadie ama tanto el universo y cada persona. Nadie es capaz de un amor tan grande y tan personal. Solo Tú.

«Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado». Tan verdadero es tu afecto, que la alegría es mayor por cada persona recuperada que por el conjunto de las salvadas. Tal era tu dolor personal por cada oveja descarriada. Porque no es “más” tu alegría por una cuestión de cantidad. Tu alegría es más grande porque incluye el pecado, la lejanía y el dolor que te causaba la separación de la oveja perdida: hay más alegría porque es una alegría que ha recorrido toda la distancia que te separaba de ella. Y es una alegría que deberíamos compartir, que se hace nuestra, porque todas las alegrías del Padre son la causa de nuestra alegría.