Cardenal Osoro: «La Iglesia también necesita una conversión cultural»

El cardenal arzobispo de Madrid participó en la apertura de la XXVI Asamblea General de CONFER que se celebra desde este lunes en la capital de España

Fran Otero

El cardenal arzobispo de Madrid participó en la apertura de la XXVI Asamblea General de CONFER que se celebra desde este lunes en la capital de España

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, afirmó este lunes en la apertura de la Asamblea General de la CONFER que «la Iglesia también necesita una conversión cultural», esto es, «hacerse al otro y responder a los problemas reales de la gente». «La Iglesia nunca se impone, no obliga a nadie», dijo a los superiores y superioras generales congregados en Madrid hasta este jueves bajo el lema Sabed cuál es la esperanza a la que habéis sido llamados (Ef 1, 18).

El purpurado recalcó que es una exigencia que la Buena Noticia sea «bien noticiada» y esto, continuó, no se hace con «una mera comunicación intelectual». «El Evangelio es una experiencia de vida, una manera de vivir y de estar», agregó.

En este sentido, y parafraseando al Papa Francisco, hizo una apelación a volver a lo esencial. Una vuelta al centro que pasa por tres ejercicios: la oración, la adhesión de fe a Jesucristo y el testimonio a todos los hombres.

Durante la apertura de la asamblea también estuvo presente Jesús Catalá, obispo de Málaga y presidente de la Comisión Episcopal de Vida Consgrada, que se detuvo en la esperanza, tema del encuentro. Y, citando a Benedicto XVI, recordó que «la gran esperanza del hombre solo puede ser Dios» y que sin Él, el hombre se queda sin ella.

En este sentido, dijo que el camino de las personas consagradas es el seguimiento de Cristo y que «nada debe anteponerse» a este. Del mismo modo, animó a todos a ser «estrellas de esperanza» para los demás.

Catalá concluyó su intervención reconociendo la labor de la vida consagrada: «Damos gracias a Dios por vuestra presencia en la Iglesia y por vuestro testimonio.

Mariña Ríos, presidenta de CONFER, cerró la apertura de la asamblea con una reflexión sobre la esperanza cristiana que, según dijo, «no es ingenua, sino que tiene en cuenta que el hoy es complejo»; que no es un mero optimismo, sino «un don gratuito de Dios»; y que, además, «es una llamada para caminar».

Así, añadió que esta esperanza empuja a la vida religiosa a movilizarse y a avanzar y hace a su miembros buscadores y exploradores de nuevas rutas. Porque, concluyó, hoy es necesario que los religiosos y religiosas sean «fermento de Dios en medio de la humanidad» y un signo de espranza para tantos hombres y mujeres.

Hasta el miércoles, los religiosos y religiosas que integran la asamblea general reflexionarán sobre la esperanza desde distintos ámbitos. Habrá espacio para un diálogo entre tres religiosos jóvenes y tres religiosos mayores; también para conocer la realidad social tan necesitada de esperanza a través del Informe Foessa o para abordar la realidad de la reestructuración de las congregaciones religiosas.

El encuentro se cerrará con un diálogo entre el auditorio y el secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano, el español José Rodríguez Carballo, sobre la razones que hay para la esperanza.

F. Otero