Monseñor Vives visita Gaza

La comunidad de cristianos de Gaza no supera el 1,5 % de la población. Un porcentaje similar al de Jordania, donde apenas suponen el 2 %. Para acompañar y trasladar apoyo y oración a estas comunidades…

José Antonio Méndez
Monseñor Joan Enric Vives, con cristianos de la comunidad de Beit Jala, en Belén. Foto: CCEW

La comunidad de cristianos de Gaza no supera el 1,5 % de la población. Un porcentaje similar al de Jordania, donde apenas suponen el 2 %. Para acompañar y trasladar apoyo y oración a estas comunidades que mantienen en Tierra Santa la fe en Jesús, un grupo de obispos europeos, americanos y africanos recorren estos días Belén, Gaza y Jordania, enviados por la Santa Sede. Esta delegación, que forma parte de la Coordinadora de Conferencias Episcopales de Europa y América del Norte en apoyo a la Iglesia en Tierra Santa, ha contado con la presencia de monseñor Joan Enric Vives, arzobispo de Urgell, como representante de la Conferencia Episcopal Española.

Entre un encuentro con el patriarca latino y el clero de Jordania, y una visita al centro de Cáritas en Fuheis, monseñor Vives atiende a Alfa y Omega para explicar que «además de ayudar a estos hermanos en nombre de la Iglesia de nuestros países, nuestra visita pretende dar a conocer en Occidente la situación que están atravesando los cristianos de aquí. La Iglesia Madre de Jerusalén es hoy la Iglesia del Calvario, y Europa tiene que ser generosa con los refugiados y con los desplazados que huyen de Siria e Irak, pero también de Palestina». «Son personas –cuenta– que por mantener su fe lo han perdido todo, están sufriendo y aceptan vivir como una minoría; y eso es algo que debe movernos a ayudarlos a través de asociaciones como Obras Misionales Pontificias, Ayuda a la Iglesia Necesitada, Cáritas Internationalis u otras ONG que están aquí».

En Gaza, «esta labor de ayuda que lleva a cabo la Iglesia va dando pequeños resultados, y llega también a los musulmanes. El año pasado encontramos en Gaza un paisaje desolador, porque Israel no permitía reconstruir los destrozos de los bombardeos de 2014. Ahora hemos visto que se va avanzando y hay más esperanza. Al final, el Calvario está siempre cerca del sepulcro vacío de Cristo resucitado».

José Antonio Méndez