Monseñor Adolfo Zon, un español en el Amazonas

El obispo javeriano Adolfo Zon, uno de los rostros que Obras Misionales Pontificias ha elegido para la campaña del Domund de este año, comparte con Alfa y Omega sus comienzos en la misión

María Martínez López
Monseñor Zon durante un encuentro en un polideportivo de Alto Salimoes. Foto: OMP

«Tan pronto llegué a Abaetetuba, en el noreste de Brasil, en 1993, mi obispo me dio una parroquia preciosa… con 62 comunidades dispersas por los ríos de la región del Amazonas. Yo, un curilla con siete años de sacerdocio, me preguntaba qué hacía allí». Con este humor comparte con Alfa y Omega sus comienzos en la misión el obispo javeriano Adolfo Zon, uno de los rostros que Obras Misionales Pontificias ha elegido para la campaña del Domund de este año.

Ciertamente, se le podía aplicar el lema Sé valiente, la misión te espera. «¡Aunque no sé si el valiente fui yo o el obispo!». Su vocación misionera había nacido cuando estaba en el seminario de Orense y los misioneros iban allí a ofrecer su testimonio, pero se decidió con el lema del Domund de 1978, que le interpeló personalmente: ¿Crees en Jesucristo? Anúncialo. Decidió entonces entregar su vida a la causa misionera con la familia de los Javerianos.

Durante sus años como sacerdote en Abaetetuba, fue clave la formación y colaboración con los agentes de pastoral laicos. «Los curas hacíamos lo que solo podíamos hacer nosotros: administrar los sacramentos. Cada comunidad tenía tres Misas al año». En 2014, el Papa Francisco lo nombró obispo de Alto Salimoes, también en el Amazonas, pero a 3.000 kilómetros, en la frontera con Colombia y Perú.

El camino hacia el Sínodo

Al llegar a su nueva diócesis, que no conocía, tuvo la suerte de poder apoyarse en el trabajo conjunto que, durante décadas, han desarrollado los obispos de la región amazónica. Esta colaboración comenzó en los años 1950 y se ha ido concretando en hitos como el documento de Santarém en 1972 y la creación de la Red Episcopal Panamazónica (REPAM) en 2015. De ahí salieron líneas estratégicas como la apuesta por las comunidades de base y la formación de los sacerdotes que siguen marcando la labor de monseñor Zon.

El siguiente momento fuerte será la celebración en 2019 de un Sínodo de Obispos de la Amazonía. Lo anunció este domingo el Papa, pero monseñor Zon y sus hermanos de la zona lo esperaban desde hacía tiempo. «La Amazonía es una tierra, un área del mundo que no solo es importante ecológicamente, sino también por los pueblos que la habitan. Tenemos que caminar con ellos hasta encontrarnos con el Señor. No somos nosotros los que lo llevamos, sino que Él también está allí y nos espera».

En el sínodo, también ocuparán un lugar importante los desafíos a los que se enfrenta esta región. Tráfico humano, de drogas y de animales; suicidio juvenil; ocupación a la fuerza de las tierras de los indígenas, ya sea por los pescadores o los madereiros. La apertura de grandes carreteras transamazónicas ha dado lugar a la llegada de nuevas comunidades humanas, y el Amazonas es ahora una zona «más explorada, mucho más desmatada… y con muchos más problemas».

El obispo español se muestra muy ilusionado por la convocatoria, pero subraya que «sin personas que se entreguen a esta causa difícilmente podremos realizar las líneas de actuación que salgan del Sínodo, aunque sean preciosas. La misión es presencia. Sin personas, es solo un amor platónico».

María Martínez López