Menores hipersexualizados

La difusión de fotografías de niñas hipersexualizadas en redes sociales es algo que las perjudica frente a las que no aparecen sexualizadas. Así, se debe advertir a los padres y las madres, principales creadores, en no pocas ocasiones, de los perfiles de sus hijos en las redes. Es fundamental concienciar a la sociedad sobre cuestiones que afectan de manera clara en la educación de los futuros adultos

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Foto: Pixabay

La difusión de fotografías de niñas hipersexualizadas en redes sociales es algo que las perjudica frente a las que no aparecen sexualizadas. Así, se debe advertir a los padres y las madres, principales creadores, en no pocas ocasiones, de los perfiles de sus hijos en las redes. Es fundamental concienciar a la sociedad sobre cuestiones que afectan de manera clara en la educación de los futuros adultos

Recientemente se ha publicado la IX edición del Barómetro de la Familia en España, estudio que desde la Fundación The Family Watch venimos promoviendo con el apoyo de la Fundación Madrid Vivo, y que realiza la consultora Gad 3.

Este estudio tiene por objetivo preguntar a las familias tanto sobre sus principales preocupaciones en el ámbito económico o demográfico como por como otras situaciones que en los últimos tiempos están más en boga: la proliferación de los anuncios de apuestas deportivas o la sobreexposición de los menores, en especial las niñas, en redes y campañas publicitarias.

Este artículo trata de analizar los resultados del informe especialmente en lo referente a la hipersexualización de los menores y la demografía. Son múltiples los estudios que en los últimos tiempos muestran la percepción que tienen los adultos cuando ven imágenes de niñas sexualizadas, tanto en redes como en campañas publicitarias. Dichas imágenes generan en ellos «percepciones que las minusvaloran intelectual, social y moralmente». Pero, ¿qué entendemos por sexualización infantil? Según el informe de la American Psychological Association (APA), esta sucede cuanto tienen lugar algunas de estas acciones:

1-. Se reduce el valor de la persona a su atractivo o comportamiento sexual.

2-. Se equipara el atractivo físico con ser sexy.

3-. Se representa a la persona como un objeto y no como una persona libre de acción y decisión.

4-. Se impone la sexualidad a una persona inapropiadamente.

El Barómetro de la Familia, realizado a 602 hogares de toda España, revela que, para el 87,7 % de las familias, «la publicidad muestra a las niñas preadolescentes mucho mayores, y que en ella se muestra una imagen idealizada que no es real ni natural», algo en los que estaba de acuerdo, también, el 85,2 %. En este aspecto, culpan en gran medida a la publicidad, ya que tiende a proyectar una imagen hipersexualizada de las niñas para vender más. Así lo consideran el 84 % de los encuestados, si bien siete de cada diez creen que se acepta de manera generalizada este tipo de imágenes, y el 73,3 % considera que los estilismos elegidos por las empresas de moda para publicitar no son adecuados a la edad de los menores.

La sobreexposición de los menores, sobre todo en las redes, no para de crecer. Así lo cree más de un 76 % de los encuestados. Esto coincide con el hecho de que, en general, se da más valor al aspecto físico que a otros valores o capacidades, de acuerdo con casi ocho de cada diez encuestados.

Un informe realizado por las profesoras Mónica Díaz de Bustamante y Carmen Llovet, titulado ¿Empoderamiento o empobrecimiento de la infancia desde las redes sociales? y que se centra en las imágenes de las niñas sexualizadas en la red social Instagram, concluye que «la difusión de fotografías de niñas hipersexualizadas en redes sociales es algo que las perjudica frente a las que no aparecen sexualizadas». Así, se debe advertir a los padres y las madres, principales creadores, en no pocas ocasiones, de los perfiles de sus hijos en las redes. Es fundamental concienciar a la sociedad sobre cuestiones que afectan de manera clara en la educación de los futuros adultos.

El barómetro también analizó la problemática situación demográfica en nuestro país, centrándose en las razones para no tener hijos por parte de las personas que, por edad, son más proclives a ser padres y madres, los menores de 45 años. Así, consideran que sus prioridades para los próximos cinco años son: prosperar profesionalmente, viajar y ampliar estudios, y, en último lugar, formar una familia.

Qué duda cabe que el ambiente actual, que tiende al individualismo no ayuda mucho. Los datos que arroja el estudio explican, en gran medida, las razones por las que las cifras de natalidad en nuestro país no aumentan. ¿Qué necesitan, entonces, los jóvenes para plantearse tener hijos? Sin duda, y así lo confirman en el barómetro, seguridad: el apoyo de la pareja, la estabilidad laboral, poder conciliar, y disponer de recursos económicos. Menos de la mitad cuenta con el apoyo de las administraciones a la hora de tener hijos.

Pero no todo ha de verse de forma negativa. El fomento de políticas de conciliación es una de las cuestiones que más ha mejorado en los últimos años y así lo demuestra la encuesta. El 63 % de los encuestados considera que puede conciliar mucho o bastante. Esto hace evidente que, cuando se quiere, tanto desde las empresas como desde la administración, se apoya a las familias.

A la luz de este estudio, se hace necesario proporcionar un ambiente más favorable que apoye a las familias desde todos los estamentos, públicos y privados, dotándolas de elementos que valoren la inversión en tiempo, esfuerzo y, por qué no decirlo, dinero de quienes deciden formar una familia, y de los que se beneficiaría toda la  sociedad.

Conceptos como perspectiva de familia y la estabilidad en las políticas que afecten a la familia, son demandados por parte de nuestra fundación desde que fue creada en el año 2008. Deseamos que el nuevo Gobierno apueste por invertir en las familias porque sin ellas no  conseguiremos la sostenibilidad de nuestro país.

María José Olesti
Directora general de la Fundación The Family Watch