Un misionero español en el epicentro del brote de ébola: Tras 53 años en la zona, «no voy a decir adiós ahora»
Francisco Ostos, que se encuentra en Ituri (R. D. Congo) destaca la labor de la Iglesia ante el nuevo brote de ébola
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, elevó el martes a más de 500 los casos sospechosos de ébola y 130 muertes a causa del brote decretado la semana pasada en el noreste de República Democrática del Congo (RDC). Los datos llevaron a la organización a declarar el domingo una «emergencia pública» a nivel internacional. «Hasta ahora se han confirmado 30 casos en la provincia congoleña de Ituri», aseveró Ghebreyesus.
En esta misma zona se encuentra desde hace 53 años el padre blanco Francisco Ostos. «Es el 17º brote de ébola que se da en República Democrática del Congo, pero la particularidad esta vez es que se trata de una variante para la que no hay vacuna ni tratamiento», ha explicado el misionero en conversación con Obras Misionales Pontificias.
A pesar de ello, no se plantea dejar la misión. «El misionero tiene que estar donde hay necesidades», defiende. «Hemos pasado por mucho estos 53 años de guerra y otras epidemias, no voy a decir adiós porque ahora haya una cosa más que sea negativa», subraya de forma contundente. «Si pensara en mi confort, sí me volvería a España».
No se respeta el aislamiento
Desde allí, Ostos describe una situación mucho más preocupante de la que se percibe en las estadísticas. «Hay muchas más personas que habrán muerto o que estén infectadas» de las que aparecen en los datos. Lo que ocurre es que hay quienes «piensan que lo que tienen no es ébola», sino «meninguitis, malaria o fiebre tifoidea».
El misionero también advierte de la propagación del brote a raíz de los fallecimientos. «Cuando uno muere», aquí «no respetan el aislamiento. Lo llevan a su pueblo para enterrarlo y todo el mundo tiene que llorarlo y abrazarlo. Van a limpiarlo… y naturalmente es un foco de contagio increíble», afirma durante la entrevista de OMP.
Prevención de la Iglesia frente al ébola
Frente a esta situación, la labor de la Iglesia es fundamental. Fuera de lo que aportan los católicos y los anglicanos, «no se hace prácticamente nada», asegura Francisco Ostos. La diócesis cuenta con cinco hospitales, y varias maternidades y ambulatorios. En Mahagi, ciudad de Ituri donde se encuentra el misionero, solo hay un hospital del Estado y está en condiciones deplorables, señalan desde OMP. Allí suelen acercarse los misioneros para acercar comida a los enfermos. «No hay ninguna asistencia, no tienen medicinas, no tienen medios para analizar, no tienen nada», una situación que difiere por completo de los medios con los que cuenta la Iglesia sobre el terreno.
En este sentido, el padre blanco subraya la importancia de la prevención que se está realizando en los centros de salud diocesanos y también en las 29 parroquias de la diócesis. «Han hecho pósters» con indicaciones para prevenir el brote. Asimismo, se están impartiendo sesiones de formación en las escuelas y las Iglesias». Por otro lado, desde la radio diocesana se dan pautas «a la gente en sus diferentes lenguas para que tengan cuidado y tomen precauciones». Entre ellas, se habla de cocinar bien los alimentos, por encima de 60º, lavarse las manos regularmente, que haya separación entre personas, que se aíslen…
Junto a todo ello, el misionero destaca el poder de la oración: «Hay que rezar, pedir la ayuda del Señor. Lo podéis hacer desde España, rezar para que este brote pase lo más pronto posible, que Dios acoja a los que se han ido a causa de este virus y ayude a los médicos sobre todo».