Lugar de estudio y escuela de oración

El Seminario Menor de Sevilla abrió sus puertas el 9 de septiembre. El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, lo ha definido como «un proyecto largamente soñado por mí», convertido ahora en «gozosa realidad». Ubicado en San Juan de Aznalfarache, en el área metropolitana de Sevilla, cuenta con dieciséis alumnos

Enrique García Romero

El Seminario Menor de Sevilla abrió sus puertas el 9 de septiembre. El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, lo ha definido como «un proyecto largamente soñado por mí», convertido ahora en «gozosa realidad». Ubicado en San Juan de Aznalfarache, en el área metropolitana de Sevilla, cuenta con dieciséis alumnos

Con este nuevo centro, son ya 45 los Seminarios Menores diocesanos repartidos por España. El de Sevilla se llama Seminario Menor de Nuestra Señora del Buen Aire y San Isidoro, y sus alumnos proceden, en su mayoría, de pueblos de la provincia hispalense. Tienen edades comprendidas entre 12 y 18 años; y todos se han planteado ser sacerdotes.

Por la mañana, después de rezar Laudes, acuden a centros educativos cercanos, para recibir su formación académica. Por la tarde, viven en el Seminario Menor, donde estudian, reciben clases de formación cristiana, asisten a Misa, hacen deporte… Antes de acostarse, rezan Completas. El sábado a mediodía se van a sus casas, y regresan el domingo a cenar.

Valentía, audacia y generosidad

El nuevo Seminario Menor fue inaugurado, oficialmente, el sábado 24 de septiembre pasado, por el arzobispo de Sevilla. Monseñor Juan José Asenjo celebró una Misa solemne, a los pies del monumento al Sagrado Corazón, en San Juan de Aznalfarache. Asistieron más de cuatrocientas personas: los seminaristas, sus familiares, amigos y miembros de sus parroquias, algunos venidos desde sus pueblos en autobuses. Concelebraron cincuenta sacerdotes, entre ellos los formadores de la nueva institución diocesana.

Monseñor Juan José Asenjo definió el Seminario Menor como una «escuela de oración» y un «lugar de estudio». Y recalcó que «escuchar la llamada de Dios a seguirle en el sacerdocio o en la vida consagrada es hoy, más que en épocas pasadas, un milagro de la gracia, dadas las condiciones ambientales y culturales en que vivimos. Se necesita mucha valentía, audacia y generosidad para decir al Señor en una sociedad tan secularizada como la nuestra». Después de la Misa, monseñor Asenjo entregó a cada alumno un pergamino de admisión, y regaló al Seminario una reliquia de san Juan de Ávila, Patrono del clero español y próximo Doctor de la Iglesia.

El arzobispo de Sevilla también visitó la capilla, presidida por una talla de la Virgen del Buen Aire. Bendijo las instalaciones y recorrió las dependencias del centro: la sala de estudio, la biblioteca, el comedor y las habitaciones de los seminaristas. En todo momento, se mostró muy cercano con ellos y con sus familias, que intercambiaron impresiones con él.

La archidiócesis de Sevilla cuenta este curso con treinta y dos nuevos seminaristas: dieciséis han ingresado en el Seminario Mayor (la mayor cifra desde el año 2004), y dieciséis se han incorporado al Seminario Menor. Sumando los alumnos de los dos Seminarios, Sevilla cuenta en estos momentos con sesenta y un seminaristas.

Enrique García Romero