Si ser migrante es difícil y ser mayor también, ser migrante mayor lo es más aún - Alfa y Omega

Si ser migrante es difícil y ser mayor también, ser migrante mayor lo es más aún

La Fundación Pablo VI alberga este martes la presentación de EnDiversidad55+. El estudio revela que un tercio de los mayores de 55 años en España se sienten solos

Rodrigo Moreno Quicios
Varios ancianos en un parque. Foto: Europa Press / David Zorrakino

Este martes, la Fundación Pablo VI ha celebrado en su sede la jornada Envejecer lejos de casa. Migración y soledad de las personas mayores en España. Allí los investigadores Lorena Gallardo de la Universidad Complutense y Esteban Sánchez de la Universidad Pontificia de Salamanca han presentado los resultados de EnDiversidad55+, un estudio sobre Envejecimiento, soledad(es) y diversidad sociocultural en España. Según sus conclusiones, un 32,6 % de las personas mayores experimentan situaciones de soledad. Este fenómeno afecta especialmente a quienes han migrado desde América Latina. Después de su presentación se han celebrado multitud de mesas redondas con testimonios de migrantes mayores y técnicos de ayuntamientos y entidades sociales como Cáritas.

Una anciana con andador. Foto: Europa Press

Los investigadores recuerdan que el envejecimiento suele ir acompañado de «un estrechamiento de las redes sociales, una reducción del apoyo social disponible, un incremento de las situaciones de soledad» y, como consecuencia, «un riesgo para el bienestar de las personas». Quienes tienen redes familiares aquí cuentan con un recurso más para mitigar su impacto, pero quienes migraron por su cuenta no disponen de tantos contactos.

Quienes tienen menos están más solos

Los datos reflejan además una estrecha relación entre pobreza y aislamiento social. Entre quienes tienen dificultades para llegar a fin de mes, el 58,5 % experimenta soledad frente al 26,1 % de quienes no afrontan problemas económicos. La cifra alcanza el 67,2 % entre las personas con rentas tan bajas que se han visto obligadas a ahorrar en calefacción o aire acondicionado.

La situación económica resulta especialmente complicada para la población migrante. El 38,6 % de las personas latinoamericanas mayores asegura llegar con dificultad a fin de mes, frente al 13,5 % de las nacidas en España. También son más frecuentes los problemas para afrontar gastos imprevistos o mantener una temperatura adecuada en el hogar.

Dos personas mayores de paseo. Foto: Europa Press

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la diferencia en los niveles de soledad entre ambos grupos. Las personas nacidas en Latinoamérica presentan un porcentaje de soledad del 40,8%, mientras que entre las nacidas en España la cifra se sitúa en el 26,2%.

La comunidad les protege

Sin embargo, los investigadores destacan una aparente contradicción. Aunque los migrantes latinoamericanos sufren «más soledad y mayor privación económica», esto «no se traduce en mayores porcentajes de depresión, más bien al contrario». El porcentaje de depresión entre ellos es del 10,7 %, frente al 13,8 % registrado entre los mayores nacidos en España.

El estudio apunta a una posible explicación: una mayor implicación comunitaria. Las personas con pasado migrante participan socialmente en una proporción del 24,8 %, cifra que «dobla holgadamente» el 12,2% registrado entre la población nacida en España. También destaca la participación en parroquias y actividades de Iglesia, donde los porcentajes son similares en ambos grupos y rondan el 20%.