Los pediatras piden repensar las extraescolares: «Los niños necesitan aburrirse»

Los pediatras piden repensar las extraescolares: «Los niños necesitan aburrirse»

Cuántas actividades extraescolares y cómo elegirlas son algunas de las preguntas que se hacen los padres estas semanas de septiembre. María González, pediatra de la Clínica Universidad de Navarra, ofrece algunas pistas y recomienda, para los más pequeños, una hora diaria de parque

María Martínez López
Del aburrimiento surge la creatividad, aseguran los especialistas. Foto: Freepik.
Del aburrimiento surge la creatividad, aseguran los especialistas. Foto: Freepik.

Desde antes de las vacaciones y durante este mes de septiembre, junto con la vuelta al cole muchos padres han acometido la tarea, a veces similar a la planificación de una batalla, de organizar el horario familiar del curso. Y ahí juega un papel clave el encaje de las actividades extraescolares que consideren mejores para sus hijos, compatibles entre sí y con las de los hermanos y que, también, los mantengan en el colegio alguna hora más para permitirles llegar a tiempo.

En este contexto, pediatras vinculados a la Clínica Universidad de Navarra han pedido parar y reflexionar sobre cómo se organiza el día de los niños. Reivindican que estos, sobre todo los más pequeños, «deben tener tiempo para jugar, sobre todo los más pequeños, y también para aburrirse», subraya el doctor José Manuel Moreno, codirector del Departamento de Pediatría de la clínica. Esos momentos propician la creatividad, la iniciativa propia y la imaginación, aseguran los especialistas.

La pediatra María González aclara a Alfa y Omega que las extraescolares son «adecuadas» para los niños. Con todo, señala que «no son imprescindibles». Especialmente entre los niños de 3 a 6 años, que «necesitan un amplio espacio de tiempo para el juego libre, para el aburrimiento, para la exploración». Propuestas muy cerradas y exigentes no son adecuadas para ellos.

Una hora diaria de parque

De hecho, González propone tomarse como una extraescolar en sí misma «que los llevemos todos los días una hora a jugar al parque. Con esto van a mejorar su psicomotricidad, su equilibrio, etc».

El parque es una rutina que los más pequeños necesitan. Foto: Freepik.
El parque es una rutina que los más pequeños necesitan. Foto: Freepik.

Este tiempo libre ha de ser «de calidad, no lleno de pantallas». A ello se debe sumar tiempo para un descanso adecuado y para estar en familia. Sobre esta última, recomienda también «una hora al día», que puede ser la del parque, «salir a caminar juntos o hacer recados. Se crean momentos y espacios para escuchar y para atender todo el mundo interior de nuestros hijos».

A la hora de concretar estas recomendaciones, «no existe una cifra reglamentaria», apunta. «Como una orientación puede ser que entre los 3 o los 5 años tengan una actividad que no ocupe más de una o tres horas; una o dos actividades entre los 6 a 11 años y los adolescentes que tienen más tiempo de organizarse sí pueden hacer dos o tres actividades».

Dentro de estos límites no influye mucho el momento. González reconoce que en los colegios que las ponen en la hora del comedor se «liberan las tardes». Sin embargo, recomienda que «se respete el recreo, porque es una ventana para que los niños descansen, sociabilicen, jueguen de manera libre y sean muy creativos».

¿Cómo elegir extraescolares?

Esta pediatra de la  Clínica Universidad de Navarra explica que las actividades extraescolares tienen ventajas como que al ser fuera del entorno de su clase «permiten a los niños ser más flexibles, tener que desenvolverse en otro marco». En él desarrollan actitudes y habilidades sociales, el trabajo en equipo, las relaciones o «el sentimiento de pertenencia a un grupo». Al mismo tiempo, «les permiten desarrollar la inteligencia emocional, tener más autoestima».

Las extraescolares físicas son «el mejor momento» para que adquieran «el hábito de realizar y disfrutar un deporte», que es «la mejor manera de la prevención cardiovascular en el adulto». Considera preferibles las que son en equipo, y no necesariamente competitivas. En este campo, «es más importante que el niño disfrute». Por su parte, las más académicas son «una oportunidad de potenciar aquellas asignaturas que más les cuesten».

González recomienda actividades deportivas en equipo y no demasiado competitivas. Foto: Freepik.
González recomienda actividades deportivas en equipo y no demasiado competitivas. Foto: Freepik.

Para elegir, aconseja combinar el interés del niño y del adulto. Aunque el primer es el factor principal: «No sirve que apuntemos a una actividad muy complicada si luego el niño se quiere desapuntar». Al contrario, «el mejor aprendizaje, el que le va a dejar poso, es aquel que le interesa. Por eso es importante que el niño participe en la elección».

Recomienda además informarse en el colegio sobre «aquellas competencias que podamos reforzar, si es que lo necesita, como pueden ser los idiomas». Eso sí, «abordándolas las dificultades que pueden tener desde un prisma distinto», como puede ser deporte en ese idioma o actividades más relacionales. «Es muy importante que esta experiencia sea diferente y que el niño no sienta que es una prolongación de su colegio, como si fuera un castigo».