¿Informe PISA?: Lamissio enseña a conectar bien con los alumnos

No todo está mal tras el informe PISA: Lamissio enseña «de verdad» a conectar con los alumnos

Esta iniciativa para profesores de Religión y catequistas ofrece acompañamiento y formas de educar adaptadas a los adolescentes de hoy

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Una de las últimas convocatorias de la iniciativa. Foto: Lamissio.
Una de las últimas convocatorias de la iniciativa. Foto: Lamissio.

Juan José Echeverría, responsable de la iniciativa educativa Lamissio, explica cómo buscan acompañar a profesores de Religión, catequistas y pastoralistas mediante la innovación pedagógica y la formación adaptada a los nuevos tiempos.  

—¿Qué es Lamissio y qué pretende esta iniciativa? 
—Es una iniciativa educativa que busca acompañar al profesorado de Religión, a catequistas y a pastoralistas. Queremos ofrecer un acompañamiento cercano con innovación pedagógica. Nos dedicamos a la formación del profesorado, a mejorar su calidad educativa y a generar experiencias educativas. 

—¿Por qué surge? ¿Qué necesidades habéis detectado? 
—Desde la Conferencia Episcopal Española se marcó un nuevo perfil de formación del profesorado de Religión y la necesidad de ofrecer un espacio de innovación. Vimos ahí una oportunidad para ejercer este acompañamiento. Yo vengo del mundo editorial y mi cofundador, Pablo Coronado, es profesor de Religión. Nos aventuramos en esto porque conocíamos el sector y nos apasiona. 

—¿Qué importancia tiene para vosotros la formación? 
—Es fundamental para que el profesorado de Religión pueda conectar con los alumnos de hoy mediante nuevas tecnologías, innovación educativa y metodologías activas. 

Acompañamiento e innovación

—Una de vuestras iniciativas ha sido una peregrinación a Medjugorje. ¿Por qué? 
—Hemos llevado a 35 profesores de Religión de toda España a Medjugorje, no por las apariciones, sino por la búsqueda de hondura y trascendencia que genera el lugar y por su experiencia parroquial. Los que están comenzando recuperan una identidad y una misión. Y los que llevan muchos años como profesores recuperan el «amor primero». Buscábamos trabajar la interioridad y la trascendencia, elementos que también aparecen en el currículo de la Conferencia Episcopal. 

Coronado en un momento de formación. Foto: Lamissio.
Coronado en un momento de formación. Foto: Lamissio.

—También habéis puesto en marcha cursos de innovación pedagógica. 
—El primero es Visual Thinking, un curso online sobre pensamiento visual para profesores de Religión. Buscamos que esta herramienta dé al profesor una nueva frescura dentro del aula. Permite impartir los contenidos mediante herramientas de comunicación visual de una manera más natural, alegre y efectiva. 

—¿Porque ha cambiado la manera de aprender de los alumnos? El último informe PISA ha sido demoledor… 
—¡Es que ha cambiado! El alumno busca conceptos claros, rápidos y definidos, y aquí el profesor ejerce un nuevo papel de acompañamiento. Toda la información está ya disponible en internet y en la inteligencia artificial. El profesor tiene ahora el deber de acompañar el proceso, conectar de verdad con los alumnos y despertar en los alumnos el sentido de trascendencia. Eso se logra cuando él también lo vive, porque nadie puede dar lo que no tiene

—Otra de vuestras propuestas es un curso de storytelling. ¿Qué pretendéis con él? 
—Queremos que el profesor sepa contar bien los contenidos religiosos. Tiene un contenido marcado en el currículo, pero el storytelling convierte la clase en una conexión de impacto con el alumno. 

—Esto supone contar unos contenidos, en lugar de solo impartir una asignatura. 
—En efecto. Tenemos un problema de atención en el alumno. Si no cuentas bien el relato mediante una herramienta narrativa, el alumno se duerme. Buscamos que el profesor conecte con sus intereses mediante una narrativa religiosa de impacto. 

De extraterrestre a referencia

—¿Estas herramientas pueden servir también a sacerdotes y diáconos? 
—Sí. También hay diáconos y sacerdotes interesados. Son herramientas de comunicación que pueden ayudarles a preparar buenas homilías y mantener la atención de quienes las escuchan. 

—¿Qué lugar ocupa el acompañamiento del profesor en aras de realizar bien su labor? 
—Es esencial acompañarlos en este proceso. En la escuela pública existe una realidad muy dura: el profesor de Religión se siente solo, como un extraterrestre dentro de la comunidad educativa. Sin embargo, paradójicamente, es muchas veces una figura de referencia. Es el profesor al que todos acuden cuando hay problemas. Le buscan para confidencias en momentos de tristeza, llanto o dolor. En esos momentos de trascendencia es el primero en quien se confía. 

Es mucho más que un profesor. Es una persona referente que hace presente a Cristo en medio de una comunidad. Por eso necesita una identidad y una misión claras como enviado de la Iglesia, y también necesita sentirse acompañado y transmitir bien.