Al organizar juegos para niños, ONCE propone rotar roles o explicar las reglas con dibujos - Alfa y Omega

Al organizar juegos para niños, ONCE propone rotar roles o explicar las reglas con dibujos

Fundación ONCE presenta una Guía de Ocio Inclusivo para la Infancia con pequeños cambios prácticos para que sus actividades sean más accesibles a todos

Rodrigo Moreno Quicios
Ilustración de la Guía de Ocio Inclusivo para la Infancia. Foto: Fundación ONCE

Este inicio de curso la Fundación ONCE ha presentado una Guía de Ocio Inclusivo para la Infancia elaborada con apoyo de la Fundación Best Buddies España y la consultora KSNET. El resultado son pautas sencillas y muy específicas para que cualquier ayuntamiento, movimiento juvenil, campamento o asociación ponga algo más fácil participar a las personas con discapacidad o neurodivergencia.

La guía propone varias dimensiones que revisar para que los juegos sean edificantes. Foto: Fundación ONCE

Por ejemplo, una propuesta práctica que ponen sobre la mesa es que ganar no dependa siempre de ser exclusivamente el más rápido. Es intuitivo que los juegos competitivos tengan un componente de velocidad y eso no es negativo en sí mismo. Ahora bien, es desaconsejable que todas las actividades consistan siempre en una carrera. Así, en un hipotético juego de construcción, un criterio a implementar puede ser no solo levantar la torre más alta en el menor tiempo posible sino que todos los miembros del equipo coloquen al menos una pieza.

Otra idea que aporta esta guía es que todos los juegos deben contar con una manera alternativa de participar en ellos. Así, al diseñar una actividad, se invita al profesor o monitor a que se plantee si hay alguna parte que, tal y como está planteada, un niño no pueda completar. Lo que implica que busque una forma de sortear ese obstáculo, por ejemplo, asignando a este jugador un rol que no le obligue a desplazarse si tiene una discapacidad que se lo impida.

También se proponen buenas prácticas que poner en marcha. Foto: Fundación ONCE

A esto se añade que, ante quienes tengan dificultades para comprender las instrucciones, se les pueden explicar con la ayuda de esquemas o pictogramas.

Por último, la guía recomienda encarecidamente que no se limite a cada niño a repetir indefinidamente el mismo rol. Por ejemplo, en un juego por equipos, se anima a que quien lidera un día no lo haga al siguiente. Es cierto que las inercias propias que se establecen en los juegos pueden hacer que parezca más sencillo organizarlos con esas dinámicas, pero al final acaban limitando el modo en que los demás pueden participar. También destaca que es importante que los niños con discapacidad no ocupen solo roles fáciles sino también aquellos relevantes.

Son en realidad tres cambios pequeños que no implican ningún desembolso económico ni equipamiento especial. Y la guía propone otras muchas más que cualquiera pueda seguir.