Los participantes en el Encuentro: «Hemos venido para dar testimonio» - Alfa y Omega

Los participantes en el Encuentro: «Hemos venido para dar testimonio»

Más de 10.000 personas se dieron cita en el Congreso Teológico-Pastoral de México. El fin de semana, la cifra se incrementó notablemente. Sin embargo, detrás de cada número, como siempre, se encuentra la vida de fe de católicos dispuestos a mostrar la familia cristiana con sus propias experiencias

Redacción

«Nuestra misión es transformar los ambientes»

Dentro de la feria Expofamilia, que se celebró en la misma sede que el Congreso Teológico y Pastoral, un expositor llama especialmente la atención de los más jóvenes. Es el de Xtomorfosis, una tienda de camisetas con mensaje evangélico, de estética rompedora y sorprendentemente actual. Tras el mostrador, Héctor Narros vende sus diseños (más de cien) casi a precio de saldo, con motivo del EMF. «Nuestra misión, como la de todas las familias, es transformar los ambientes. Nosotros queremos llegar a aquellos en los que el cristianismo aún no ha hecho mella. Por ejemplo, en las universidades, en los bares, en las cantinas o en las discotecas. Si los padres educan en la fe a sus hijos, y luego ellos no pueden dar testimonio de palabra en ciertos ambientes, nosotros les ayudamos a hacer presente a Jesús en cualquier sitio, sin que corran el riesgo de alejarse de los valores aprendidos en la familia», dice. Tras él, relucen los mensajes de sus camisetas, dignas de cualquier tienda de última moda juvenil: Un donador de Sangre salvó mi vida, ¿Quién dijo que un hombre no podía cambiar el mundo?, Propiedad de Jesucristo, Starbook Bible, Espíritu Santo: el Fuego del Cielo... Como el mismo Héctor reconoce, «hay muchas dificultades para vivir la fe en familia y en la sociedad, y si con la publicidad y la política nos quieren vender pendejadas, con mensajes anticristianos, ¿por qué vamos a huir de ese campo? ¡Si tenemos el mejor Mensaje, güey!».

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«Así dan ganas de trabajar más duro por la familia»

Uno de los eslabones decisivos en el desarrollo del EMF de México han sido, cómo no, los voluntarios. Miles de jóvenes que, ataviados con sus camisetas y pañuelos amarillos, se han puesto a disposición de los peregrinos con una eficacia asombrosa. Cuando saben que hablan con un periodista, se apelotonan para dar su testimonio y reconocer que «nos ha impresionado ver a gente de tantos países que tienen una preocupación común por la familia. Cuando crees que el mundo no tiene remedio y que los valores se van a la basura, actos como éste te devuelven la esperanza». Jaime, de 21 años, asegura que, «para los jóvenes, no es fácil hablar de Dios, porque hay muchas presiones sociales. Mis amigos me preguntan que por qué sigo yendo a la iglesia, porque ellos ya no creen en nada; todo les da igual». Y Ana Cecilia, de 17 años, le interrumpe con un «eso es verdad, pero la familia le importa a todo el mundo, y por eso hablando de la familia podemos mostrar nuestros valores». Una oleada de frases se suceden de un voluntario a otro, y entre todos construyen un mensaje meridianamente claro: «Lo que vivas en tu familia es lo que vivirás después con tus cuates. Si el padre se emborracha, el hijo verá normal emborracharse cuando salga con amigos. Pero es diferente si tienes una familia que te apoya, con la que te comunicas, que te quiere y con la que convives». Cristina, de 18 años, alza su voz sobre el resto para concluir: «Eventos como éste enseñan cómo se puede vivir en familia, porque no sólo hace falta convicción, sino buena orientación. Así dan ganas de trabajar más duro por la familia».

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«Es importante abrirnos a la vida»

La familia Núñez Hurtado no ha querido perderse ni un minuto del Encuentro. Por eso, desde el miércoles por la mañana participaron en el Congreso, y se sumaron a los actos del fin de semana en la basílica de Guadalupe. Padres, abuelos, hijos, nietos…, todos acudieron al EMF «porque Dios nos ha llamado desde el principio —reconoce Ana, madre de 4 hijos— a proclamarle. La familia es un signo de Dios. En México todavía es común ver familias con hijos, pero en otros países las parejas no quieren tener niños. Por eso es tan importante abrirnos a la vida y que los demás vean que somos felices con nuestros hijos. Mis cuatro hijos me hacen muy feliz». El abuelo y patriarca añade que «Dios nos da sus frutos y nos fortalece con su Palabra y con la palabra del magisterio de la Iglesia. En el Congreso nos ha recordado que no estamos solos, que Dios está siempre con nosotros y que nos acompaña en la Iglesia». Algo por lo que a Ana —que lleva a la espalda la mochila conmemorativa del EMF de Valencia, en 2006— no le ha importado que sus hijos faltasen a clase: «Estos días no han ido a la escuela, y tendrán que estudiar más duro el fin de semana para recuperar los días, pero lo que de verdad queremos enseñar a nuestros hijos son los valores que aquí hemos tratado».