Leviathan. El monstruo de la guerra - Alfa y Omega

Leviathan. El monstruo de la guerra

Iñako Rozas Mera
Deryn y Alek son los protagonistas de esta serie.
Deryn y Alek son los protagonistas de esta serie. Foto: Netflix.

No todo en Netflix es novedad y mainstream. Nos salimos de las series populares, de las diez más vistas y de todo eso que está pensado para no pensar mucho, y rescatamos una serie diferente, un notable anime titulado Leviathan, que adapta una novela de Scott Westerfeld y que, con algunas cautelas, puede ser una ocasión interesante para el diálogo con adolescentes y jóvenes.  

Construida sobre unas bases estéticas excepcionales y con inevitables ecos del monstruo bíblico y, sobre todo, de la metáfora hobbesiana del Estado, Leviathan nos sitúa en la Primera Guerra Mundial y nos conduce por una versión alternativa de la historia. Aquí está la primera advertencia seria. No se trata de desconfiar de la capacidad del espectador, sino de reconocer que muchos de nuestros jóvenes viven hoy en una orfandad cultural que nos hace no dar por supuesto nada. Los mundos posibles son fantásticos, pero si se entra en el juego, conviene tener las cartas marcadas de antemano y confrontar con la verdad de la historia, al menos con los más jóvenes. Una vez entrados en el juego, la serie es un canto bellísimo a la amistad en medio de la guerra y una reflexión sobre el rearme, ahora que el Papa León XIV nos insiste en la necesidad de «una paz desarmada y desarmante».  

Con la guerra en el horizonte inevitable, los jóvenes Alek y Deryn cruzan sus caminos vitales de forma inesperada, en una preciosa historia de amistad, que se pone a prueba a bordo del Leviathan, una suerte de megaestructura, mitad animal, mitad zepelín, que surca los negros cielos europeos.  

Son diez episodios de en torno a 25 minutos cada uno que, nunca mejor dicho, se nos pasan volando. Con una dosis de empoderamiento femenino, no demasiado ideologizado, y con algún sutil y prescindible guiño a la ideología de género, la serie tiene bastantes más pros que contras y, hasta a los que no somos muy fans del anime, consigue engancharnos y hacernos reflexionar sobre esos monstruos que, en teoría por nuestro bien, tienen que domarnos y, sobre todo, por los monstruos que todos llevamos dentro y que son el origen primero de todas las guerras.