León XIV pide «espacios seguros» en la Iglesia para los pequeños

León XIV pide «espacios seguros» en la Iglesia para los más pequeños

El Santo Padre denuncia que los abusos generan «heridas traumáticas que merman el desarrollo espiritual y humano»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Papa se dirige a los miembros de Ceprome. Foto: Vatican Media.
El Papa se dirige a los miembros de Ceprome. Foto: Vatican Media.

«Para que haya una verdadera experiencia de amor con el Señor, es necesario que tengamos espacios seguros». Esta son palabras del Santo Padre al recibir este miércoles a los miembros de Ceprome Latinoamérica, entidad dedicada desde hace diez años a combatir los abusos en el contexto eclesial y promover una cultura de la prevención. 

«El encuentro con Cristo nos marca de manera positiva y nos proyecta a una vida plena de amor y libertad», ha destacado el Pontífice, mientras que sucede «todo lo contrario» con las situaciones de abuso, ya que provocan «heridas traumáticas que condicionan y merman el desarrollo espiritual y humano de la persona». 

Reparación y compromiso

En este sentido ha recordado «la advertencia del mismo Señor» en el evangelio de San Mateo, cuando exhortó «a no ser un motivo de escándalo para los más pequeños». Y ha mencionado su reciente viaje a España, en el que «les hablaba a los obispos sobre el dolor de quienes han sido heridos por quienes debían cuidarlos». Y así ha citado su discurso en la sede de la Conferencia Episcopal Española hace tan solo unos días: «la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado». 

El Papa a su llegada al encuentro. Foto: Vatican Media.
El Papa a su llegada al encuentro. Foto: Vatican Media.

Además, esta tarea, «a pesar de ser principal responsabilidad de los pastores, es un mandato para todos en la Iglesia», ha dicho León XIV a los miembros de Ceprome Latinoamérica.  

Del mismo modo, ha animado a «fortalecer las redes de colaboración entre las Iglesias locales y las instituciones civiles, promoviendo la cultura de la prevención y del cuidado de los más vulnerables». Todo ello, con el deseo de que todos los espacios en la Iglesia, «físicos o virtuales», sean verdaderamente «lugares para el encuentro fecundo con Jesucristo, libres de miedos, sospechas o desconfianzas».