La niña que huyó de los nazis - Alfa y Omega

La niña que huyó de los nazis

Paquita Sitzer tenía 3 años cuando logró cruzar la frontera española a pie desde Francia. Ella es una de las protagonistas del 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración del Holocausto

Cristina Sánchez Aguilar
Paquita y su madre, Esther, en una foto tomada durante su estancia en Francia. Foto: Centro Sefarad-Israel

Paquita Sitzer tenía 3 años cuando su padre, «un hombre admirable», logró que su familia escapase de una muerte segura a manos de los nazis. Tiene 84 años y lleva 78 en Venezuela, pero cuenta su historia con la misma pasión que si hubiera ocurrido ayer. La pequeña niña de trenzas apareció en la portada del libro Huyendo del Holocausto, del profesor Josep Calvet, que la localizó en 2011 a través de la oficina de Yad Vashem de Venezuela para poner rostro a los judíos que salvaron su vida a través del Pirineo leridano. «Mi vida se divide entre un antes y un después de este encuentro», que la hizo conocer más a fondo la historia de su infancia, asegura Paquita a Alfa y Omega.

Los padres de Sitzer nacieron en Polonia, pero ya huyeron de su tierra natal antes de que ella naciese. «Se casaron en Alemania y mi hermano nació allí en 1932, pero mi padre decidió mudarse a una Francia libre». Sastre de oficio, Avraham Bielinsky logró ganarse la vida en un taller de ropa de hombre en París hasta que fue arrestado en 1940 por los alemanes, que ya habían llegado al país galo. «Le cogieron porque era apátrida; no tenía documentación polaca. Fue encerrado en un campo de concentración, no de exterminio, que no estaba muy organizado, así que escapó al sur, a Pau». Allí un miembro de la Resistencia francesa –no judío–, Victor Mesplé-Somps, propietario de una fábrica textil, le dio trabajo y mucho más. «Nosotros estábamos todavía en París, pero con su ayuda y la de la Resistencia llegamos a Pau en octubre de 1940. Vivimos en la casa de la madre de Victor durante un mes», hasta que encontraron un hogar. Pero dos años después los nazis invadieron el sur.

Mesplé-Somps contrató a dos hombres que hicieron que la familia al completo cruzara la frontera española, y además les encontraron pasaportes que les permitirían cruzar el océano. Partieron de Pau hacia Luchon, después a Juzet, y luego caminaron durante horas hasta cruzar los Pirineos y descender al primer pueblo español, Les, en el valle de Arán. «Al llegar allí nos pidieron la documentación, pero no teníamos visa de salida de Francia». Ahí sucedió el milagro. «Mis padres hablaban de un sargento que fue quien me dio el nombre de Paquita –su nombre era Françoise–», recuerda. «Estuvimos unos días en Les y las autoridades escribieron a Madrid a ver qué hacían con nosotros. No se sabe qué pasó, qué milagro ocurrió, pero nunca llegó respuesta». El profesor Calvet fue quien encontró unos archivos en los que había una carta que afirmaba que los cuatro irían a la cárcel de Sort y después al campo de Miranda de Ebro. Pero eso no pasó jamás. Les dejaron coger un tren a Barcelona, de allí a Vigo, y en el Cabo de Buena Esperanza embarcaron hacia Venezuela. Llegaron el 3 de febrero de 1943. Victor Mesplé-Somps fue denunciado por un soplón, arrestado por la Gestapo en enero de 1944 y deportado a Alemania, al campo de concentración de Sachsenhausen, donde fue asesinado en febrero de 1945.

La solidaridad catalana

La población de Les es un ejemplo «de los episodios de solidaridad colectiva para prestar ayuda a los refugiados que huían del horror que se vivía en Europa», aseguran desde el Museo de Historia de Cataluña. La situación de aislamiento que afectaba al valle, especialmente durante los meses de invierno, «impedía la rápida conducción de los detenidos hasta Lérida, lo que facilitó que familias de Les acogieran a los huidos en casas particulares» y, en ocasiones, «los protegieran también ante la intención de la Policía de expulsarlos de nuevo a Francia».

Muchos de los refugiados llegaron a Cataluña gracias a las redes de evasión constituidas en Francia y Andorra con la participación de vecinos de los Pirineos y exiliados españoles. Los guías se encargaban de conducirlos por los Pirineos a merced del frío, la nieve y la niebla. Otras redes fueron creadas por personalidades judías, como el periodista estadounidense Varian Mackey Fray, que consiguió salvar a cientos de judíos, entre ellos a los pintores Marc Chagall y Max Ernst, o al escritor Heinrich Mann.

Paquita dio su testimonio vía YouTube este martes en el Centro Sefarad-Israel, que durante toda la semana conmemora a las víctimas del Holocausto.