La Iglesia de EE. UU. critica la orden ejecutiva de Trump que limita la inmigración legal - Alfa y Omega

La Iglesia de EE. UU. critica la orden ejecutiva de Trump que limita la inmigración legal

«No deberíamos sacrificar nuestra humanidad», ha declarado la presidenta de la Cáritas estadounidense (Catholic Charities) sobre la limitación a la entrada legal al país. Los obispos se han mostrado «extremadamente preocupados» de que afecte sobre todo a la reunificación familiar

Redacción
Donald Trump explica la nueva orden ejecutiva. Foto: Reuters/Jonathan Ernst

La Iglesia en Estados Unidos está alzando la voz para oponerse a la limitación de la inmigración legal en el país. En un tiempo en el que el virus ha subrayado «nuestra común humanidad», la firma por parte del presidente Donald Trump de una orden ejecutiva con la que congela durante al menos 60 días la inmigración al país «amenaza con echar leña al fuego de la polarización».

Lo denunciaron el jueves en un comunicado los obispos José Gómez, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, monseñor Mario E. Dorsonville, presidente del Comité Episcopal de Migraciones, y monseñor Jaime Soto, presidente del comité directivo de la Red Católica por la Inmigración Legal.

La medida, firmada el miércoles, tiene como objetivo principal la reducción de permisos de residencia permanente, conocidos como green cards, como medida para luchar contra el desempleo de ciudadanos estadounidenses. Los obispos reconocen «los esfuerzos para asegurar que todos los americanos sean reconocidos por la dignidad de su trabajo».

Levantar la economía nacional juntos

Pero subrayan que la pandemia «exige unidad»: la de los inmigrantes y ciudadanos «trabajando juntos como socios para revivir la economía nacional». En este sentido, recuerdan que «hay pocas pruebas de que los inmigrantes quiten el trabajo a los ciudadanos». Sor Donna Markham, presidenta de Catholic Charities (el equivalente estadounidense a Cáritas) ha declarado por su parte que «no deberíamos sacrificar nuestra humanidad ni nuestra disponibilidad a acoger a los demás».

La eficacia real de la medida durante la pandemia es dudosa ya que Estados Unidos ha reducido a mínimos sus servicios consulares de visados. En condiciones normales, la medida impulsada por Trump afectaría a unas 26.000 personas cada mes, según datos del Migration Policy Institute, con sede en Washington.

Si Trump la extiende más allá de los 60 días inicialmente previstos, el total de inmigrantes que podrían perder el acceso a permisos de residencia permanente son 358.000 al año, según los cálculos de la firma de abogados Bountless; aproximadamente un 33 % de la emisión anual de 1,1 millones de green cards.

Cerco a la reunificación familiar

La letra pequeña del decreto apunta a una de las obsesiones de Trump y de su principal asesor en migración, Stephen Miller: la reunificación familiar. Durante este periodo de excepción, tan solo cónyuges extranjeros de ciudadanos estadounidenses o hijos menores de 21 años podrán acceder a un permiso de residencia permanente. Se excluye así a progenitores, hermanos o hijos mayores de edad, como indica la ley. También excluye a cónyuges e hijos de residentes permanentes.

Trump ha bautizado peyorativamente a la reunificación familiar como «migración en cadena» y ha tratado sin éxito de impulsar su reforma en el Congreso. Precisamente este objetivo, al que ahora se acerca aprovechando la emergencia sanitaria, es el que más se ha criticado desde entidades de defensa de los migrantes y caritativas, y desde la Iglesia. En su comunicado, los obispos se muestran «extremadamente preocupados» por este aspecto de la norma.

Muchos procesos en suspenso

«Muchas familias en nuestras comunidades están esperando la llegada de sus seres queridos –apunta la hermana Markham–. La orden ejecutiva perturba innecesariamente a las comunidades de inmigrante en un momento en que ya muchos procesos migratorios están es suspenso y muchas familias están confinadas para frenar la expansión del COVID-19»; una lucha a la que esta orden contribuye «poco».

Además –recuerda el comunicado de la Conferencia Episcopal– el decreto de Trump excluye también a los «religiosos que quieren venir a Estados Unidos como residentes permanentes para apoyar el trabajo de la Iglesia» y de otras religiones. Esta medida «disminuirá su capacidad de atender a los necesitados».

Los casos confirmados de coronavirus en el país superan los 866.000 tras sumar otros 17.000 este jueves y los fallecidos rozan los 49.000 con la muerte en las últimas 24 horas de 1.200 personas.

Sanitarios, temporeros e inversores, bienvenidos

El decreto establece excepciones como los profesionales médicos o de investigación que tengan como objetivo «combatir la propagación de COVID-19», que encontrarán las puertas de Estados Unidos abiertas, así como otras profesiones que no especifica relacionadas con contener el virus.

Estados Unidos también mantendrá abiertas las puertas para los extranjeros que traten de instalarse en el país a través de un visado de inversor, que requiere invertir al menos 900.000 dólares en un negocio.

Los visados temporales de trabajo, como los agrícolas, entre muchos otros, quedan de momento fuera de la suspensión, pero el decreto establece un periodo de 30 días para revisar estos programas.

EFE/Alfa y Omega