La ecología, «una vocación de amor»

María Martínez López

¿Es la ecología parte de la vocación cristiana? La Universidad Eclesiástica San Dámaso así lo cree, y por ello ha asumido el reto de editar una revista sobre Iglesia y medio ambiente. LandsCare (Cuidado de la tierra), dirigida por el ingeniero forestal y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Pablo Martínez de Anguita, se presentó el 3 de abril con su segundo número recién impreso. Gerardo del Pozo, catedrático de Teología Dogmática de San Dámaso y miembro del consejo editorial de LandsCare, explicó que esta publicación «pretende hacer llegar a cualquier católico los contenidos de la fe cristiana sobre la creación, en particular la encíclica Laudato si, para hacerlos parte de nuestra vida cotidiana». En efecto, «la vocación a ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una experiencia virtuosa». Como ocurre con otras dimensiones de la vida cristiana –matizó– no todos pueden comprometerse igual. «Pero debemos apoyarla y no cerrarnos a ella», subrayó. Esta vocación –profundizó Martínez de Anguita– es además «una vocación de amor, porque es la respuesta a un amor previo que se nos ha dado» en la creación. El objetivo de este de momento humilde proyecto –una veintena de páginas editadas cada cuatro meses– es ayudar a contemplar la belleza de la creación, presentando lugares, especies, etc.; compartir buenas prácticas e iniciativas ecológicas en la Iglesia, mover a la acción «y, mediante todo ello, disfrutar».

María Martínez López