Juan Vicente Boo: «El Papa nos pide alfabetización digital»

Juan Vicente Boo: «El Papa pide alfabetización digital para no ser manipulados»

El periodista presenta León XIV. El Papa de la nueva era, con las líneas esenciales del magisterio y los desafíos a los que se enfrenta

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El veterano periodista con su nuevo libro.
El veterano periodista con su nuevo libro. Foto cedida por Juan Vicente Boo.

Juan Vicente Boo, veterano vaticanista y colaborador de Alfa y Omega, presenta este jueves en Madrid su nuevo libro, León XIV. El Papa de la nueva era.

—Juan Vicente, ¿qué cuenta en este libro, y qué aporta respecto a otros libros publicados sobre el Papa León XIV?
—Este libro es el primer gran análisis del pontificado de León XIV. Ya se habían publicado excelentes biografías durante este primer año, pero aquí intento estudiar las líneas esenciales de su magisterio, los principales problemas a los que se enfrenta y las soluciones que la Iglesia católica está proponiendo.

—¿Por ejemplo?
—Hay dos grandes desafíos que desarrollo de manera especial y que hasta ahora no se habían abordado con tanto detalle. El primero es la revolución digital: las redes sociales, el avance vertiginoso de la inteligencia artificial y cómo todo eso afecta a la persona humana. El segundo desafío es la destrucción del orden jurídico internacional: guerras, invasiones y una creciente sensación de caos global. Y hay un tercer elemento importante: la politización de la religión, algo que hoy se percibe especialmente en Estados Unidos.

Algoritmos y redes

—En relación a lo eclesial, ¿crees que León XIV está condicionado por figuras anteriores como Francisco o Benedicto XVI? ¿O tiene una voz propia?
—No está condicionado en absoluto. Está enriquecido por ellos. Toma de cada pontificado aquello que considera más necesario para este momento histórico. Es una persona muy libre, igual que lo fueron Francisco o Juan XXIII. Y, al mismo tiempo, mantiene líneas fundamentales del pontificado de Francisco: el impulso del Concilio Vaticano II, la centralidad de Evangelii gaudium y la atención pastoral a la familia.

La diferencia es que Francisco comenzó centrado en problemas como el cambio climático y la casa común, pero después giró hacia otra preocupación aún más inquietante: los algoritmos, las redes y la inteligencia artificial. León XIV continúa decididamente en esa dirección.

El Papa durante su última audiencia general.
El Papa durante su última audiencia general. Foto: CNS.

—El próximo documento del Papa, Magnifica humanitas, tratará precisamente sobre inteligencia artificial. ¿De dónde procede esa inquietud?
—Lleva muchos años trabajando este tema. Ya en 2007, durante la Conferencia de Aparecida en Brasil, el entonces cardenal Bergoglio hablaba del cambio que estaba produciendo la tecnología. Y al mismo tiempo, Robert Prevost —hoy León XIV— también comenzaba a profundizar en esta cuestión desde su ámbito agustiniano. Él sabe que es un tema que hay que abordar de frente, y no sorprende que apenas nueve días después de ser elegido Papa pronunciara ya un importante discurso sobre inteligencia artificial. Y después ha ido hablando sobre este tema sistemáticamente una vez al mes.

Alfabetización digital

—¿La preocupación del Papa tiene relación con el uso militar de la inteligencia artificial?
—También, pero no es lo principal. Lo que más le preocupa es cómo las redes y los algoritmos pueden manipular emocionalmente a las personas. La inteligencia artificial se presenta con voces y rostros humanos, pero no lo es. Y eso está provocando una pérdida de conciencia de nuestra propia humanidad. Por eso el Papa insiste tanto en la alfabetización digital: necesitamos aprender a usar estas herramientas sin convertirnos en esclavos de ellas.

—Otro gran fenómeno reciente es la polarización dentro de la Iglesia. ¿Cómo cree que León XIV afrontará esa cuestión?
—La polarización eclesial refleja la polarización general de la sociedad. A los políticos y a las redes les interesa fomentar la crispación, el enfrentamiento emocional y el rechazo al otro. Y eso termina penetrando también en la Iglesia.

Durante el pontificado de Francisco hubo voces muy críticas y muy ruidosas, especialmente en Estados Unidos, pero yo no diría que existieran dos bandos equivalentes dentro de la Iglesia. Lo que sí preocupaba mucho a Francisco era esa cultura del enfrentamiento. Y León XIV llega precisamente con un carisma muy claro: el de la unidad.

Unidad en todo

—¿Ese es el rasgo distintivo de su pontificado?
—Sí. Se suele decir que Juan Pablo II fue el Papa de la esperanza; Benedicto XVI, el Papa de la fe; y Francisco, el Papa de la caridad. León XIV es, claramente, el Papa de la unidad. Su lema episcopal y pontificio —In Illo Uno Unum— apunta exactamente a eso: unir. Él intenta resolver fracturas en todos los terrenos: en política, en el terreno de la cultura, en el terreno racial, en el terreno de las relaciones entre los estados, y en el terreno eclesial. Lo hace incorporando y escuchando y manteniendo esa línea sinodal.