Honrarás a tu padre - Alfa y Omega

Honrarás a tu padre

Javier Alonso Sandoica

Lo mejor de este libro es el tono de ficción que consigue el autor de un documento absolutamente histórico. Los que cuidamos las lecturas, reconocemos en Gay Talese al periodista sobresaliente, capaz de construir, con los avatares de la saga de los mafiosos Bonanno, una novela más completa que la de Mario Puzo. Nadie que entre en las páginas de Honrarás a tu padre saldrá sin saber el origen y filosofía de la Mafia. El mafioso es, por encima de todo, digamos, un virtuoso sin centro, porque en él abunda un lote de cualidades yuxtapuestas: disciplina, aprovechamiento del tiempo, firmeza, fidelidad. Joseph Bonanno aborrecía la ociosidad; una de sus expresiones favoritas era: «La mejor manera de matar el tiempo es trabajar hasta lograrlo». Pero, con todas ellas, el mafioso es incapaz de articular el bien, todo un prodigio de analfabetismo del sentido.

Gay Talese nos lleva de la mano hasta la mismísima Sicilia, para hablarnos de los orígenes en un feudalismo tolerado hasta el siglo XIX en aldeas enclavadas en inhóspitas montañas de la región occidental. En una atmósfera de abandono y aislamiento, los clanes familiares son reverenciados por los conciudadanos como si fueran salvadores de esa patria chica constituida por los pueblos pobres. Eran los amici; les llamaban los uomini rispettati, los hombres respetables. La pobreza de aquellas gentes no se frenó con la anexión de Sicilia a Italia; seguían viviendo en casuchas de adobe sin agua corriente ni instalaciones sanitarias, pero, eso sí, los grandes clanes aseguraban protección, las mejoras de cerca… «Sicilia parecía ser una isla compuesta por muchas islas, una mezcla de individualistas unidos solamente por la pobreza», nos cuenta Talese. De hecho, hay un personaje enamorado de configurar una vida cerrada, de permanecer en un mundo sin ventanas y sentirse seguro sólo cuando está encerrado. Ya hemos oído en un millón de ocasiones la justificación gangsteril de sus aciones. Como existe una demanda de ilegalidad, hay que dar cobertura a esa solicitud con toda su ristra de requerimientos: prostitución, drogas, corredores de apuestas, préstamos fuera de control. Se intuye, con el libro de Talese, que la legalidad no puede ser un apaño consensual; si no, cualquier exigencia descabellada sería legítima. Gay Talese no es atildado; cuenta las cosas como si hubiera sido carne de la carne de los Bonanno. Alfaguara, además, acaba de sacar a la luz su autobiografía, Vida de un escritor.