«Hagamos la cultura del encuentro»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El cardenal Osoro durante la Eucaristía en la pradera de San Isidro. Foto: José Luis Bonaño

«Que todos los madrileños tengamos un poco de san Isidro. Preguntaos: en esta gran ciudad, ¿qué aporto yo de san Isidro, nuestro patrono?», dijo el cardenal Carlos Osoro durante la fiesta del santo, celebrada este lunes en Madrid.

Tras la Misa en la colegiata de San Isidro, el arzobispo de Madrid llegó a la pradera y pidió durante la celebración de la Eucaristía «acoger a Jesucristo como hizo san Isidro, sin quitar a nadie de nuestro lado», proponiendo a los madrileños «esta misión: hagamos la cultura del encuentro», para «hacer crecer a todos los que se acercan a nosotros», ofreciendo «una palabra y una vida nuevas, el lenguaje y la vida del Resucitado». Para el cardenal Osoro, «estamos para dar vida y aliento, para dar el abrazo de Dios a todos los hombres, para buscar la paz por todos los medios, la reconciliación, el vivir en verdad. Suscitemos esperanza, sanemos los corazones».

En esta línea, el cardenal Osoro subrayó la necesidad de pedir siempre «la caridad de Cristo», que «acogida con corazón abierto, nos cambia, nos transforma, nos hace capaces de amar no según la medida humana, siempre limitada, sino según la medida de Dios. ¿Cuál es la medida de Dios? ¡Sin medida! ¡Todo! No se puede medir el amor de Dios, es sin medida, pues da hasta la vida misma. Y así llegamos a ser capaces de amar también nosotros. No es fácil. Pero debemos amar a quien no nos ama. Hay que oponerse al mal con el bien. Perdonar, compartir, acoger, crear puentes, derribar muros», señaló.

«Siempre podemos hacer más»

El patrón de Madrid fue también «un hombre que se dejó sorprender» por Dios, una forma de vida que el arzobispo de Madrid quiso proponer a todos los madrileños: «Preguntémonos, ¿me dejo sorprender por Dios o me cierro en mis seguridades materiales, económicas, ideológicas, intelectuales?». Porque «para dar fruto primero hay que dejarse sorprender», lo que nos capacita para ir después «a las periferias, a los caminos y a las existencias humanas, sociales y personales», y allí «llegar a ser pan partido para nuestros hermanos. Hemos de vivir la alegría de convertirnos en don, de hacernos don. Jesús se hace para nosotros don, se nos da, hagamos lo de Él. Siempre podemos hacer más y más».

Tras la Eucaristía al aire libre, en la que participaron la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, el cardenal se acercó a la carpa instalada por la Vicaría VI para compartir la comida con los fieles, al tiempo que un nutrido grupo de jóvenes repartía estampas de san Isidro y santa María de la Cabeza con una oración del arzobispo.

J.L.V.D-M. / Infomadrid