La corrupción del poder sólo es emanación de una sociedad corrupta. Hay que proteger el matrimonio, primar el nacimiento de niños, cultivar las virtudes tradicionales –incluido el patriotismo–, estimular la devoción religiosa… Exactamente el tipo de cosas que en España llevamos cuarenta años execrando. ¿Cómo no va a haber corrupción? Nos la hemos ganado a pulso.