Fervor por el Papa: Viajan a Río más de 42.000 argentinos

Más de 40 mil jóvenes argentinos viajan ya a Río de Janeiro para participar en la JMJ con su compatriota, el Papa Francisco. El diario vaticano L’Osservatore romano ha traducido y publicado este artículo de Evangelina Himitian en el diario La Nación, que describe los preparativos y el ambiente de entusiasmo que se respira entre estos jóvenes argentinos:

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Más de 40 mil jóvenes argentinos viajan ya a Río de Janeiro para participar en la JMJ con su compatriota, el Papa Francisco. El diario vaticano L’Osservatore romano ha traducido y publicado este artículo de Evangelina Himitian en el diario La Nación, que describe los preparativos y el ambiente de entusiasmo que se respira entre estos jóvenes argentinos:

Falta sólo una semana, pero la emoción ya palpita en miles de corazones que por estos días arman valijas y ajustan detalles. Miles de jóvenes argentinos están a punto de comenzar el peregrinaje hacia Río de Janeiro para ser parte de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá como protagonista al papa Francisco, en su primera visita al continente.

Para quienes viajen en avión, serán un par de horas. Pero para otros, como los que parten desde Chubut, serán más de 70 horas de viaje en ómnibus. A bordo, se celebrará misa, habrá guitarreadas, obras de teatro y hasta concursos de canto, según anticipan en esa delegación. Lo importante es que los peregrinos se vayan preparando para lo que van a vivir.

Unos 42.500 jóvenes de distintas provincias y congregaciones de todo el país se inscribieron para participar del megaencuentro que reunirá a unos dos millones de personas del mundo entero en la ciudad brasileña, según confirmó a La Nación el padre Nicolás Marín, coordinador nacional de la Pastoral de Juventud.

Llegar a Brasil no será sencillo. Para poder costear el pasaje y el alojamiento, muchos de los jóvenes que en los próximos días iniciarán su viaje organizaron sorteos, ferias, obras de teatro, recitales, donaciones… todo fue válido para reunir los entre 2500 y 4000 pesos que cuesta la versión más económica.

Hoy, unos 2800 kilómetros separan a los peregrinos porteños de su destino. Unos 4000 kilómetros a los jóvenes de Rawson, Chubut, y más de 5000 kilómetros a los que partirán desde Ushuaia. Aunque muchos viajarán en avión, más de la mitad de los peregrinos argentinos llegará a la JMJ, tras recorrer esa enorme distancia por tierra, en ómnibus.

El próximo lunes, a las 18, los argentinos tendrán su primera cita en Río: se realizará la Misa Nacional en la Catedral de Río, en la que caben 20.000 personas. Aunque no está previsto que participe Francisco, es una posibilidad que tampoco está descartada.

Ayer, en la mayoría de las parroquias de las que en estos días partían delegaciones hubo oraciones, celebración y mucha expectativa por el viaje de esos grupos que partirán en los próximos días. Lo cierto es que cientos de iglesias de todo el país desde marzo último protagonizan, con mucha alegría, un incremento inusual en la afluencia de jóvenes.

Ocurre que en todas las diócesis del país el interés por participar de la Jornada Mundial de la Juventud tuvo un verdadero estallido después de la elección de Francisco. Si en febrero cada parroquia aportaba un par de nombres a la lista de los interesados en viajar, desde marzo los teléfonos de inscripciones no pararon de sonar. El promedio de edad de los peregrinos argentinos es de 25 años, según informaron a La Nación los distintos coordinadores de las delegaciones locales.

En la Vicaría de Jóvenes del Arzobispado porteño lo ilustran claramente. De recibir diez correos electrónicos por semana comenzaron a recibir diez por hora. Tanto fue el interés que tuvieron que organizar una comisión especial, a cargo del padre Mario Miceli, que fue el encargado de coordinar el viaje de la delegación de la diócesis que dio origen al primer papa argentino.

El grupo más grande partirá de la Catedral Metropolitana el viernes próximo, a las 21. Son siete ómnibus que transportarán a unos 400 peregrinos. Pero no son los únicos.

Según relató el padre Miceli, en total unos 2000 jóvenes se inscribieron en el Arzobispado de Buenos Aires para viajar a Brasil: la mitad de ellos viajará por tierra y la otra mitad irá en avión. Desde hace varios días, el cupo de inscriptos está cubierto. «En realidad, no tenemos más disponibilidad para los ómnibus ni alojamiento. Pero si la persona consigue esas dos cosas, puede tramitar a través de nosotros la inscripción a la jornada», explica el sacerdote. Lo que hay que hacer es acercarse hasta la Catedral porteña y consultar.

Otros grupos partirán directamente de las terminales de ómnibus y también de las parroquias de los barrios. Lo mismo ocurrirá con los peregrinos del Gran Buenos Aires, ya que distintas congregaciones y colegios religiosos se encargaron de organizar la partida de las delegaciones.

La mayoría de los peregrinos se alojará en casas de familia, en iglesias y en gimnasios. Algunos estarán hospedados en localidades de las afueras de Río de Janeiro, distantes, en algunos casos, 30 kilómetros de la ciudad. Durante la semana que durarán los encuentros, están previstas desde catequesis individuales para las delegaciones hasta ferias con espectáculos, obras de teatro y talleres.

Pero también hay toda una organización de actividades para el mismo viaje. Judith Baksic tiene 22 años, estudia el profesorado de música y está organizando el viaje de los peregrinos que el viernes próximo partirán de Chubut. Son unas 200 personas, entre las que se cuentan grupos de exploradores, neocatecómenos y católicos carismáticos. Por delante tendrán 70 horas de viaje hasta llegar a Río.

«Por eso, supimos que teníamos que organizarnos muy bien. A cada grupo le tocó una parte. Durante el viaje vamos a celebrar misa, tendremos cine debate, guitarreada. Hasta va a haber teatro a bordo y un concurso de canto», cuenta Judith. En febrero último, los inscriptos para la jornada eran sólo tres: ella y dos personas más de la parroquia María Auxiliadora de Rawson. Pero desde que se conoció que Jorge Mario Bergoglio iba a ser el papa de la jornada, los interesados aparecieron de todas las ciudades vecinas.

Juan Diego All tiene 28 años y la misión de coordinar junto con otros el viaje de unos 700 peregrinos que en los próximos días partirán de la ciudad de Rosario con destino a Río. Juan cursa la Tecnicatura en Química y es docente.

Para atender a los argentinos, la Pastoral de Juventud tendrá una guardia en el consulado. También se imprimieron folletos con indicaciones de qué hacer y a dónde dirigirse en caso de pérdida de documentos o inconvenientes, que se entregarán a los peregrinos en las terminales de ómnibus y en los aeropuertos del país, también está disponible en www.pastoraldejuventud.org.ar.