Este domingo, Jornada de Oración por el Sínodo

A pocos días del inicio del Sínodo de los Obispos sobre la familia, el Papa Francisco ha creado una comisión que estudiará cómo agilizar los procesos de nulidad matrimonial…

Ricardo Benjumea
El Papa reza con una familia, durante la JMJ de Río de Janeiro, en 2013

A pocos días del inicio del Sínodo de los Obispos sobre la familia, el Papa Francisco ha creado una comisión que estudiará cómo agilizar los procesos de nulidad matrimonial

El Papa Francisco ha convocado para este domingo, 28 de septiembre, una Jornada de Oración por el Sínodo de los Obispos sobre la familia, que se celebrará del 5 al 19 de octubre con el lema Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. El mismo domingo, Francisco se encontrará, en la Plaza de San Pedro, con abuelos y ancianos de todo el mundo, en el encuentro La bendición de una larga vida. Con frecuencia, el Papa ha denunciado que niños y ancianos son las principales víctimas de la cultura del descarte. La semana pasada, durante la última reunión del Consejo para los Derechos Humanos, monseñor Silvano Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante la sede de la ONU en Ginebra, denunció que, «hoy, nuestra sociedad eficientista tiende a marginar a nuestros hermanos y hermanas más vulnerables, incluidas las personas ancianas, como si fueran un peso o un problema para la sociedad», y aludió al «alarmante incremento del llamado suicidio asistido».

Nulidades matrimoniales

A dos semanas del comienzo del Sínodo, el sábado, se anunció la creación de una comisión para la reforma del proceso matrimonial canónico, presidido por monseñor Pio Vito Pinto, Decano del Tribunal de la Rota Romana, y entre cuyos 11 miembros está el arzobispo jesuita español monseñor Luis Ladaria, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Papa les ha pedido que estudien cómo simplificar los procedimientos y trámites para obtener la nulidad, sin cuestionar el principio de la indisolubilidad del matrimonio.

Trasladar ahora la reflexión a un grupo de expertos ha causado cierta sorpresa, puesto que muchos daban por hecho que la cuestión de las nulidades sería precisamente uno de los principales cometidos del Sínodo de los Obispos. Ante debates como el acceso a la Comunión de los divorciados vueltos a casar, y la imposibilidad de cambiar la doctrina expresamente formulada en el Evangelio sobre la indisolubilidad del vínculo, muchos obispos y teólogos han planteado en los últimos meses la simplificación de los procesos de nulidad como una posible solución, dejando buena parte de los casos en manos del obispo local. Ésta es, por ejemplo, una de las propuestas formuladas por el cardenal Scola, arzobispo de Milán, en el último número de la revista Communio.

A nivel mediático, la cuestión de la Comunión de los divorciados sigue acaparando la atención, a pesar de la insistencia en que el primer cometido del Sínodo extraordinario (y del Sínodo ordinario que se celebrará en octubre de 2015) es proponer la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, la familia o la sexualidad de una forma más eficaz y atractiva, en un contexto marcado por la hegemonía cultural de propuestas relativistas que han generado una gran carga de sufrimiento humano, que se esconde detrás de las cifras de abortos y rupturas familiares.

El último episodio ha sido la publicación de un libro con artículos de cinco cardenales (Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Raymond Leo Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; Walter Brandmüller, Presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas; Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia, y Velasio de Paolis, Presidente emérito de la Prefectura para los Asuntos Económicos), presentado como una refutación de las tesis expuestas por el cardenal Walter Kasper, Presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en el consistorio sobre la familia celebrado en el Vaticano el pasado mes de febrero. Aunque el cardenal Müller ha explicado que entregó su texto meses antes del consistorio.

Ricardo Benjumea