España cumple 40 años en la UE. ¿Qué ventajas y problemas ha supuesto?

España cumple 40 años en la UE. ¿Qué ventajas y problemas ha supuesto para nuestro país?

El rey Felipe VI ha celebrado en el Parlamento Europeo las cuatro décadas de España en la UE. La contribución de los fondos europeos y la gestión de problemas comunes son algunas de las luces de la integración en Europa, asegura José Luis Bazán, asesor jurídico de COMECE. Entre los aspectos negativos están las injerencias ideológicas contrarias a los principios cristianos o cómo se ha gestionado el impacto en la agricultura

María Martínez López
El rey Felipe VI durante su intervención ante la Eurocámara. Foto: Casa Real.
El rey Felipe VI durante su intervención ante la Eurocámara. Foto: Casa Real.

Felipe VI ha intervenido este miércoles, 21 de enero, en la sesión plenaria del Parlamento Europeo, con motivo del 40 aniversario de la adhesión de España y Portugal a la Unión Europea, celebrado el 1 de enero de 2026. Junto a él ha participado el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa. El monarca ha asegurado que la unidad de Europa es su fuerza y ha destacado la necesidad de recordar en estos tiempos que «la fuerza sin principios equivale a la barbarie». Asimismo, ha añadido que no se puede aceptar «ni mucho menos avalar planteamientos geopolíticos de otra época como si fueran signos de un tiempo nuevo».

Se cumplen así cuatro décadas de integración en lo que luego se convirtió en la Unión Europea. Ya en junio pasado, cuando se celebraron los 40 años de la firma del Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, José Luis Bazán, asesor jurídico de la Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), consideró que «ha habido muchos aspectos positivos en la integración y la cooperación». Uno de los beneficios para nuestro país es que hasta ahora «hemos sido receptores netos de fondos de la UE»; es decir, ha recibido más de lo que ha aportado. «Han ayudado a construir infraestructuras».

No es negativo dar más que recibir

Eso podría cambiar más adelante ya que, «a medida que se incorporen países» con más necesidades, «pasemos a ser contribuidores netos». Algo que no es negativo, sino que entra dentro de que una de las ideas de la UE «es que haya mecanismos de redistribución de la riqueza».

Todavía en el ámbito económico, «gran parte de los economistas dicen que la incorporación al euro ha sido una gran ventaja», señalaba Bazán. Aunque admitía que «los precios aumentaron exponencialmente» y se tendió a que lo que «costaba 100 pesetas costara un euro», que eran 166 pesetas.

Otra área en el que estar integrados en Europa es positivo es el del «peso político: es importante tener una sola voz y hay problemas comunes a los países que no se pueden gestionar individualmente. Uno a uno estamos más limitados». La lista de elementos en los que España ha ganado incluye asimismo «la cooperación policial, la posibilidad de viajar sin pasaporte, la cooperación universitaria y educativa con el programa Erasmus» y otros.

Felipe VI con los empleados españoles del Parlamento Europeo. Foto: Casa Real.
Felipe VI con los empleados españoles del Parlamento Europeo. Foto: Casa Real.

Las sombras

Con todo, el asesor jurídico de COMECE reconocía que también ha habido aspectos negativos, o que al menos los más directamente afectados ven así. Un campo que «ha levantado suspicacias» y es de especial preocupación para COMECE es el de la dimensión ideológica de la Unión. Hay aspectos en los que «no se ha limitado a su ámbito de competencia» y ha «entrado en conflicto claramente con los principios cristianos». Se refería, por ejemplo, a las políticas y medidas sobre «qué es la familia y el matrimonio o la protección de los menores».

También citaba como ejemplo cómo «la presión sobre el sector agrícola y pesquero ha sido enorme, hasta el punto de que muchos han decidido abandonarlo. La disparidad de criterios» entre los productos importados y los internos, «a los que se aplican criterios mucho más estrictos» que los deja en desventaja. «No se han sabido conciliar las necesidades de los agricultores y de los ciudadanos» con las medidas de protección ambiental.

Se hacía eco además de las críticas sobre el tratamiento a la industria automovilística, o a cómo «la decisión geopolítica de cortar el gas» ruso tras la invasión de Ucrania «ha hecho subir los precios brutalmente». En resumen, para «una institución con tantos ámbitos de actuación siempre va a haber argumentos favor y en contra».

Felipe González, el entonces presidente del Gobierno, y el ministro de Exteriores, Fernando Morán, firman la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en presencia del rey Juan Carlos, en el Palacio Real.
Felipe González, el entonces presidente del Gobierno, y el ministro de Exteriores, Fernando Morán, firman la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en presencia del rey Juan Carlos, en el Palacio Real. Foto: EFE / Manuel Hernández de León. 

Ahora, «la cuestión es qué rumbo tome la UE para afrontar» esta realidad de cierto escepticismo o rechazo. «Tiene que estar al servicio de las personas y las necesidades. Si esto no se toma en cuenta, tendremos una estructura muy difícil de mantener», por ir «contra la opinión mayoritaria de la sociedad».

En cuanto al papel que juega nuestro país en las instituciones europeas, «mi opinión personal es que creo que España está demasiado centrada en sus problemas internos». Eso «resta capacidad para tener una presencia e influencia», un ámbito en el que «diría que estamos en horas muy bajas».